jueves, 17 de septiembre de 2009

Keep all your dreams

14 de septiembre del 2009. Ciudad de Nueva York. Después de cuatro horas de enfrentamiento entre Roger Federer y Juan Martín Del Potro en la final del us open, Del Potro tiene punto para partido, al servicio Federer. El estadio Arthur Asche permanece en silencio a la expectativa del nuevo campeón. Federer comienza el punto con un servicio fuerte pero cómodo para Del Potro, este lo contesta de revés hacia la izquierda de Federer, Federer responde pero ha quedado mal parado, aprovecha Del Potro y pega un drive fuerte a la derecha de Federer sacándolo totalmente de la cancha, no obstante llega Federer a esa pelota pero la deja corta y a modo para que Del Potro la coloque en el esquina izquierda, el gran empuje y competitividad de Federer hacen que llegue una vez mas a la pelota, responde con un revés pero este nunca bajará, Del Potro cae fusilado por sus emociones de saberse el nuevo campeón del us open. Pero ¿Quién es Juan Martín Del Potro?

Delpo, como lo llaman sus compatriotas en un tenista argentino nacido en la provincia de Tandil. A los cuatro años quería ser futbolista, (que raro, todo argentino quiere ser futbolista con la esperanza de ser el nuevo Maradona, así como todo judío cree que su hijo será el Mesías) después de pasar todos los días por el club independiente de Tandil quiso jugar tenis y a los ocho años, sabia que seria tenista profesional. Su sueño: ganar el us open.

El sueño de Juan Martín se ha cumplido, pero no fue fácil y seguramente no fue nada cercano a lo que él había imaginado. Martín comenzó jugando muy mal, como el futbolista que quería ser, jamás había visto tal manifestación de nervios, y es que una cosa es tirar una pelota fuera de la cancha y otra es tirarla a la tribuna. Federer al 50º% de su capacidad le estaba ganando fácil, y ante la decepción del contrincante el nivel de su juego bajó hasta que se desconectó y los dos jugaban como principiantes. Justo cuando se exhibía el tenis más feo que he visto en mi vida, Delpo se acordó que era tenista y poseedor de un saque rapidísimo y un drive prodigioso, así mandó a un quinto set en el cual Federer no pudo defenderse, su talento ya lo había abandonado.

La suerte también juega y esta vez se puso la bandera blanquiazul, Del Potro no le ganó a Federer desplegando su mejor tenis, al menos no al principio, Delpo cometió tantos errores que terminó contagiando a su adversario y su gracia consistió en no darse por vencido. Por otra parte ¿Federer habrá aprendido la lección? cuando se tiene a un rival débil, la única forma de honrarlo es aplastarlo.

Estoy seguro que en algún juego frente a un amigo del club independiente de Tandil Juan Martín Del Potro narraba en su imaginación el match point con el que ganaría, si su sueño se cumplía, el us open, lo que estoy seguro que nunca imaginó fue ganarle a Roger Federer, que no sólo es el mejor jugador del mundo en este momento, probablemente es el mejor jugador de todos los tiempo. A veces lo sueños se cumplen y la realidad siguen invicta, o al menos la ficción y/o los sueños no han podido vencerla.

domingo, 30 de agosto de 2009

¿Y EL AZTECA 'APA?


Existe en la programación neurolingüística una herramienta muy utilizada por los psicólogos llamada técnica del anclaje. Un anclaje, es la asociación automática entre un estimulo y una respuesta emocional. Los anclajes se producen a través de los sentidos y por lo tanto pueden ser visuales, auditivos, kinestésticos, olfativos o gustativos, o una mezcla de alguno o todos ellos.

Dejando a un lado la terminología y para que todos los que no somos psicólogos, la entendamos de mejor manera, explicare como se hace un anclaje. Primero: Recordar un momento en la vida en que actuamos de un modo excepcional y que nos gustaría repetir en cualquier situación nueva. Segundo: Revivir con todos los sentidos la experiencia hasta sentirla intensamente. Esto implica ver, escuchar, sentir, en plenitud. Tercero: Buscar un lugar en el cuerpo donde guardar esa experiencia, por ejemplo en la oreja derecha. Cuarto: Poner un dedo sobre la oreja derecha para instalar el ancla. Con los ojos cerrados se debe percibir la experiencia en un estado de concentración durante algunos segundos. Quinto: Control de calidad. Probar diariamente si al colocar el dedo en la oreja se reproduce la experiencia, en caso contrario se debe calibrar hasta lograrlo. Sexto: Un ancla exitosa es el comienzo, se pueden sumar muchos más recursos para tenerlos disponibles cuando la situación lo requiera.

No sé si en todo el mundo, pero al menos en America Latina, hay una gran tradición por lo padres irresponsables, ya sea por no ser solventes moral, sentimental y/o económicamente o simplemente porque se les dio la gana, pero el hombre siempre ha tendido a hacerse ojo de hormiga ante un hijo. No por nada el gran Premio Nobel de Literatura en 1990, Octavio Paz, le dedicó un ensayo a este tema en su celebre libro El Laberinto De La Soledad titulado Los Hijos De La Malinche. En donde expone, entre otras cosas, como la psicología del mexicano ha sido afectada por ser el hijo de la madre violada, el hijo de la chingada. Desde tiempos muy remotos existe este problema, incluso si nuestras leyes se rigieran por usos y costumbres, seguramente existiría el derecho a la paternidad irresponsable.

Aunque estoy muy lejos de ser padre, he decidido hacer un anclaje para revertir esta tendencia. La figura que utilizaré para mi anclaje es: el Club America. Si, el equipo que participa en la liga de futbol mexicana. El Club America ha ejercido durante 15 partidos una paternidad responsable sobre la maquina celeste del Cruz Azul.

Durante el encuentro más reciente entre el America y el Cruz Azul, se demostró quien era quien. El America se dejó alcanzar en dos ocasiones en el marcador, para después sacarle el partido a los celestes en el último momento, como el padre que juega con el hijo animándolo pero siempre dejándole en claro quien es el que manda.

El delantero del America, Salvador Cabañas, que si fuera por aquel viejo adagio de “nombre es destino”, debería ser portero, salvador de las cabañas, pero no, el resolvió ser lo opuesto. Como si una madre le hubiera pedido a su hijo ser juez y este en franca rebeldía se hiciera criminal. Este paraguayo, apostata de la portería, convierte su diversión en un deber cada vez que enfrenta al Cruz Azul.

Las probabilidades dictan que los cementeros están cada vez más cerca de obtener un triunfo ante el America y ponerle fin a esta condena. Pero tendrán que pasar muchos, muchos años para revertir la tendencia, porque el padre siempre es el padre y un padre responsable es aun más. Por eso los celestes sólo les queda preguntar por la herencia. ¿y el Azteca ‘apa?

martes, 18 de agosto de 2009

Bajo el volcán de Lowry

-¡Esta muy hinchado! te va a durar unas tres semanas, aunque el dolor se mantendrá por tres meses.-
- Si bien te va, a mí se me quitó por completo el dolor en dos años.-
-Es cierto yo tardé año y medio.-

Esas eran las voces de mis amigos. Mientras tanto, mis recuerdos iban al instante antes del accidente y venían al presente una y otra vez. Descendía la montaña corriendo, sin preocupaciones ni nada que me inquietara casi en automático, de pronto pisé en falso, se me dobló el tobillo, escuché claramente como tronaban mis ligamentos, el dolor me obligó a tirarme al suelo y rogar a Dios que no fuera una fractura. Afortunadamente no era una fractura, sólo una ruptura fibrilar de segundo grado.

Así es, el pasado fin de semana tuve un accidente que me ha dejado convaleciente por lo menos estos tres días y quien sabe cuánto tiempo más. Este suceso me recordó Bajo El Volcán un libro escrito por Malcolm Lowry Cuenta la historia de un ex Cónsul Británico que ha sido; primeramente engañado por su esposa en varias ocasiones y abandonado posteriormente.

Lowry utiliza como termómetro de la relación, entre el Cónsul y su esposa, un hecho constante. La búsqueda del Cónsul hacia su esposa y viceversa a través de restaurantes o cantinas. El resultado de esta búsqueda determina el futuro inmediato de ese amor. El Cónsul es un hombre que ha sido abandonado y humillado y toma la decisión de mantenerse borracho hasta la sobriedad para escapar de su realidad. Es un hombre cobarde, que al regreso de su esposa no se atreve a reclamar nada, hasta que el cólera lo ha invadido. Para ocultar su cobardía toma dos grandes escudos, la tolerancia y el amor incondicional.

Definitivamente es una gran libro, un libo inagotable. Pero por qué lo asocie a mi tobillo. Porque creo que así es el amor, un día estas con una chica que te encanta, corriendo en descenso alcanzando velocidades que te provocan una gran satisfacción y en un santiamén estas ahí tirado con el tobillo roto y no sabes ni como ni cuanto tardaras en olvidarla. ¿Acaso el corazón no se puede llamar tobillo?

Una amiga me decía que no importaba cual agudo fuera el dolor, era pasajero siempre y cuando no te rindieras. El dolor del Cónsul tardó un año y se rindió, el dolor lo aplasto. En lo que a mi concierne cada vez estoy mejor del tobillo y el dolor casi lo he olvidado.

El desconsuelo definitivamente es pasajero, y lo que les acabo de contar tal vez no tiene relación una cosa con la otra, o tal vez sí, o tal vez sólo tenia deseos de contarles lo que había vivido este fin de semana.

sábado, 1 de agosto de 2009

Las Dos Llaves


Sé que no debería escribir esto, hay cosas que ella no sabe y si se enterara tendría problemas, pero quiero contarte, además, nada ocurrió hasta que no esta escrito. Confío en que una vez que leas esto no lo contaras a nadie.

La primera vez que vi a Virginia pensé – ¡ah chinga! Los menonitas ya vienen a la universidad.- Me desengañaron sus modales refinados y el acento francés. Estudiábamos la misma licenciatura, aunque físicamente me parecía la mujer más hermosa que había visto me negaba a aceptarlo y me refería a ella como “la sangrona” o “la güera vende-quesos”.

Nuestros primeros encuentros no fueron fáciles, incluso nos caímos mal (ya te habrás dado cuenta) pero nos toleramos y nació una buena amistad. Me contó que hablaba español desde niña y en su deseo por practicarlo decidió estudiar en México, fue así que llegó a la UAM-Azcapotzalco. Con el tiempo, la amistad llegó a una encrucijada, podía evolucionar como amor o como cariño fraternal. Ante la indecisión amorosa, que yo confundía con una conquista, advertí que tenía más amigas que novias y debía equilibrar la balanza.

Cualquier forma que se te ocurra para pedirle que fuera mi novia se me hacían muchas palabras para mi timidez. Un día acomodé sus cabellos sobre su oreja derecha con mi mano izquierda, mis dedos índice y cordial, celosos de no haber encontrado un lugar en su hermoso cuello, se posaron en su nuca, mientas mi mano derecha encontraba cobijo en su diminuta cintura; me acerqué, temeroso del rechazo –nunca llegó afortunadamente- y la besé. Ese fue el prólogo de nuestro noviazgo.

Una de las tantas cosas que nos unían era nuestra afición al ciclismo. Ella propuso que colocáramos un candado de bicicleta en uno de los postes de la plaza roja, cada quien tendría una llave y cuando quisiéramos poner fin al noviazgo simplemente quitaríamos el candado, así evitaríamos los falsos protocolos y las innecesarias despedidas. Como yo no quise utilizar palabras para iniciar nuestra relación, se me hizo comprensible que ella no quisiera utilizar palabras para terminarla: acepté.

Transcurrieron varias semanas y aunque sentía un gran cariño por ella, la novedad se había consumido, y algo en la relación parecía haber muerto. Una mañana me dirigía hacia la biblioteca y atravesando la plaza roja me percaté que el candado ya no estaba. Mi corazón se aceleró y lo único que pasaba por mi cabeza era un ¿Por qué? Había hecho reservaciones en un restaurante de lujo para esa noche, quería darle una gran sorpresa y el sorprendido era yo. En medio del agobio por la cascada de sentimientos, encontré nuestro candado en otro poste. Me acerqué a verificar si era el mismo y lo era. Esa noche tuvimos un encuentro muy especial. Como te habrás dado cuenta, no soy muy hábil hablando y sustituí la pregunta obligada -¿Por qué cambiaste el candado?- por besos, ella no mencionó nada al respecto.

Las Dos Llaves (continuación)



Cada cierto tiempo el candado cambiaba de poste, y aunque se volvió una practica recurrente, no obstante, seguía inquietándome. El amor de Virginia jugaba a las escondidas y ante la posibilidad de perderla me esmeré en demostrarle mi amor. Hasta que Virginia me dijo un día –tenemos que hablar- ella había implementado el mecanismo del candado para no tener que llegar a la instancia del “tenemos que hablar” y ahora estábamos en esa situación. Me dijo que había perdido la llave del candado y desde que lo pusimos no había regresado a ese lugar.

Nos dejamos de ver por un tiempo. Mientras me dedique a rastrear la segunda llave que me llevaría al que había sido el titiritero de mi vida sentimental. Un día Virginia me envío un frío SMS que decía –apareció la llave del candado- pero esa mañana el candado se había vuelto a mover.

La primera persona que se me hizo sospechosa fue Meredith, su compañera de apartamento, ella era una borracha, alocada, en pocas palabras piruja, todo lo contrario a Virginia, sin embargo, siempre me había gustado y yo juraba que ella me coqueteaba y ésta era su forma de acercarse a mí. No había más tiempo que perder, esa noche le invité un café, ella aceptó y le pregunté si había robado la llave. Ella no titubeó, arqueando la ceja derecha y retorciendo la sonrisa me dijo –Si ¿Y?- Me acerque e intente tomar su mano, pero me rechazó. Dijo que no tomó la llave para acercarse a mí, sino para ayudar a su amiga, puesto que Virginia sufría mucho cuando yo perdía el interés por ella.

-Sé que la quieres, pero siempre quieres algo más. He visto cómo me miras, espero que sigas tratando a Virginia como si el candado se moviera.- y citó a Ramuz. –“Una felicidad es toda la felicidad, pero dos felicidades no son ninguna felicidad”- Me dijo todo esto con increíble tranquilidad, hasta le agradecí la forma en la que me había mandado a la chingada, sin aspavientos ni zafiedades, pero directo a la chingada.

Caminé hasta mi casa lamentando la veleidad de haber apetecido a una mujer como Meredith y la jactancia de creer que ella se había tomado las molestias por mí y no por su amiga.

Los neoclásicos creen que los agentes económicos están supeditados a las fuerzas del mercado, y ellos no tienen ninguna ingerencia en él, sin embargo, lo que determina las fuerzas del mercado es la sumatoria de todas las acciones individuales de los agentes económicos. Se vuelve tautológico. Así me sentía y me inquietaba mucho, por una parte mi relación con Virginia la determinaba el mercado, Meredith, o cualquiera, menos yo, a pesar de eso, podía hacer algo que les cambiara la jugada. No lo hice, mi felicidad había sido perfeccionada por otra persona. Hablé con Virginia y por fortuna volvimos.

En ocasiones paso por la plaza roja abro el candado y ahora yo lo cambio de lugar, como alguien que juega con su propio destino. Ya esta amaneciendo y he perdido un par de horas en la gloria escribiendo esto. La luz del sol ya entra por la ventana y sus cabellos se pintan de dorado, su rostro sonrosado busca mi pecho. Sólo me queda hacer una pregunta. ¿Hay algo más hermoso que dormir con la persona que amas?

domingo, 5 de julio de 2009

Gracias, pero no gracias.

¿Han escuchado la frase: lo que empieza mal, acaba mal? Bueno, pues así fue el viernes 3 de julio del 2009. Comenzó mal y termino peor.

Una persona me platicaba acerca de su teoría de la fidelidad. Ella me decía que, “la fidelidad en las relaciones es un asunto que ha quedado en el pasado, la felicidad esta en las relaciones abiertas” y argumenta; “Sí una pareja ha sido feliz por varios años y alguno es infiel ¿se termina la felicidad?”. Las reglas son simples: se tiene una relación estable, pero tanto el hombre como la mujer tienen la misma posibilidad de tener sexo con otra persona, claro sin llegar a un grado de cinismo en donde se puede decir:
-ahora vuelvo, voy con mi amante-
-Que te vaya bien amor, diviértete-

Aristóteles dijo: “El hombre es un animal político”, y cada vez somos menos políticos. No sé si los animales pueden amar, pero yo sí. Sé que puedo amar a alguien con tal fervor como para considerar la aberración de una pareja abierta, sólo para hacerla feliz y estar con ella a cualquier precio.

Creo que esta idea de la pareja abierta, es como la democracia o como el motor de un Ferrari que esté en un embotellamiento, suenan bien, pero no sirven.

Sospecho que esas relaciones sólo funcionan cuando no se ama. Supongamos que mi juicio sea tan “sofisticado” que aceptes que tu pareja se vea con otras personas, ¿Cómo se detiene la cascada de sentimientos traducida en un vaivén entre impotencia, coraje y sentimientos obscuros a el amor y devoción que provocan que se revuelva el estomago, que sea casi imposible respirar y un gran dolor en el pecho, señal inequívoca de un corazón roto? ¿Qué pasa cuando el corazón sí siente, aunque lo ojos no vean?

Hay que vivir pero no de todo, hay cosas que satisfacen pero no enaltecen la dignidad. Cuando se han satisfecho todas las necesidades físicas, se comienza a gastar el dinero en construirse un apellido, por eso cuando hay una gran concentración del capital, se recurre a la filantropía. Yo no he acumulado capital aun, pero construiré mi apellido en base a la dignidad, y aunque sé que la he perdido a ojos de algunas personas, también sé que la dignidad es un bien escaso, pero renovable.

Te amo, y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ti, pero si me pides que haga cualquier cosa, entonces tú no me amas.

sábado, 4 de julio de 2009

En busca del respeto perdido.

La Real Academia De La Lengua Española (RAE), define moral como: Lo perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las persona, desde el punto de vista de la bondad o malicia. El pasado fin de semana experimente como ha cambiado la moral en nuestro país, o por lo menos en el Distrito Federal. ¿Por qué digo esto? Si medio siglo antes hubieras querido entrar a una cantina con una mujer, aparte de la excomulgada, los compañeros colgantes (léase hombres, por aquello del miembro sexual) te hubieran fusilado, el cantinero no hubiera atendido, y a ella la gente le hubiera colocado el despreciado adjetivo de puta. Hoy en día, si no vas a una cantina con una mujer, sucede exactamente lo mismo, los colgantes te fusilan, el cantinero no atiende y te excomulgan por puto.

Así es mis amigos, antes las mujeres buscaban salvaguardar a toda costa su reputación, ahora lo que buscan es hacerle saber a todo aquel que se deje que son reputas. La moral es algo que va cambiando conforme el tiempo, lugar y/o cultura. Corríjanme si no, pero mi percepción es que estamos pasando por un efecto péndulo. Las mujeres de mi generación provienen de mujeres menoscabadas y en respuesta se han hecho libertinas y no quieren saber nada de familia. Los hombres de mi generación emanamos de padres ausentes y faltos de compromiso y de agallas (huevos) para hacerse cargo de una familia, en réplica, nosotros estamos anhelantes de formar una familia y demostrar que no todos los colgantes somos iguales, total que no empatamos, ojala y la siguiente generación tenga más suerte.

La moral cambia pero no sólo en el terreno de las relaciones personales, cambia en todo, antes eran prostitutas, ahora sexoservidoras; antes eran putos, ahora gays; antes narcotraficantes, ahora se dedica a los negocios. La moral comienza por cambiar el lenguaje, a las actividades que no están bien vistas, pero que generan mucho dinero, se les denomina de una manera mucho más agradable para que sean aceptadas e incorporar a estas personas a la economía generando nuevos mercados.

La moral que predomina en México es la de, vive el momento y que cada quien haga de su vida un papalote, si así lo prefiere. Y creo que esa actitud ha sumergido a la sociedad en un bache difícil de salir. Creo que se debe dejar a un lado la moral, que resulta dañina y evaluar las cosas con una lógica diferente, podría ser la dignidad, que la RAE la define como: Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse. Con el fin de premiar lo que está bien y señalar lo que está mal, no con el ánimo de juzgar, sino para corregir. Muchos me dirán que lo bueno y lo malo es relativo a quien lo designa, pero los que me digan eso es por dos cosas. 1) Porque ellos hacen cosas malas y buscan una forma de justificarse ante todos. 2) Son ingenuos y siguen las ideas de los primeros.

Todos sabemos cuando hacemos bien o mal, y no me vengan con la cándida frase de yo busco mi felicidad sin hacerle daño a nadie. Todos los recursos en este mundo, físicos y sentimentales, son finitos, se acaban, por lo tanto cuando alguien gana otro pierde.