El pasado 14 de febrero el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, a través del comunicado 018/2011 de la SHCP, hizo oficial que ahora será deducible de impuestos el pago de colegiaturas en instituciones particulares que proveen el servicio educativo desde preescolar hasta nivel medio superior. Las personas físicas podrán deducir para efectos de su impuesto sobre la renta (ISR) los estudios del propio contribuyente, de su cónyuge, hijos o de sus padre. Así mismo se establece que el pago de estos servicios, para que pueda ser deducible, deberá ser por medio de pagos electrónicos o cheques nominativos. El límite máximo para la deducción será el equivalente al gasto que ejerce el Gobierno federal en cada uno de los niveles de educación. Preescolar. $14,200; Primaria $12,900; secundaria $19,900; profesional técnico $17,100 y bachillerato o su equivalente $24,500.
Los que apoyan esta medida argumentan que: es un apoyo y reconocimiento a los padres de familia que tienen a sus hijos en escuelas particulares; provocará la migración de escuelas públicas a particulares, considerando estas últimas de mejor calidad. Por otra parte, los ingresos que deje de percibir el gobierno como resultado de la deducción de estos impuestos se equilibrará con el pago de impuestos de los colegios, pues ahora tendrán que comprobar la totalidad de su matrícula.
Los argumentos en contra, aparte de los meramente políticos, dicen que es una medida privatizadora de la educación; que sólo beneficiara a las clases altas y medias provocando que en el largo plazo la brecha entre clases y por ende la distribución del ingreso sea más desigual.
En mi opinión la situación de los alumnos no se verá afectada, no en grandes masas, pues los impuestos sólo serán deducibles al impuesto sobre la renta, esto quiere decir que sólo podrán deducir las personas que tienen una empresa o que reciben ingresos por honorarios, dejando al margen a los padres de familia que son asalariados. Además, la forma de pago de colegiatura que se establecen en la ley para su exención (pago electrónico, cheque nominativo que implican cierto estatus sociocultural) lo más seguro es que todas las personas que puedan deducir el pago de colegiaturas ya tuvieran a sus hijos en escuelas particulares. Para los que argumentan que se subsidiará la educación de los hijos de los millonarios, deberían de tomar en cuenta los límites que pone la ley, pues al menos no se hará en su totalidad. Queda exhibido lo mal que ejerce el gasto, en materia de educación, el Gobierno Federal, pues si cada alumno recibiera la educación, que en estos momentos ofrecen las escuelas particulares, pagando el 50% de lo que dice gastar el gobierno, tendrían una educación considerablemente mejor, incluso un idioma extra, cosa que no se ofrece en las escuelas públicas.