jueves, 26 de noviembre de 2009

Una McPersona Del No. 3




“La vida es un cuento narrado por un idiota, lleno de sonido y furia que nada significa”. Yo no sé quién es ese idiota, pero sí sé que no es. No es un mercadólogo de McDonald’s. En McDonald’s existen los famosos paquetes McTrios (hamburguesa, papas y refresco) que tienen diferentes cualidades y casi nula distinción en el sabor de la comida, sin embargo, a la mayoría de la gente le gusta o por lo menos no le desagrada. En la vida pasa algo muy parecido, las personas vienen en paquete, la pequeña diferencia, es que estos paquetes normalmente no nos agradan.

Se preguntaran, ¿a colación de qué viene todo esto? El día de ayer (25 de noviembre) fue el Día Internacional De La Eliminación De La Violencia Contra La Mujer. A mí todos los días internacionales de cualquier cosa me parecen odiosos, pero este en especial me trastoca, es la forma más humillante de restregarnos en la cara a los hombres que seguimos siendo unos animales.

Es verdad, los hombres tenemos mucho de animal. Todas las mañanas tienen que separar a los hombres de las mujeres en el Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano (metro) para que ningún infame al ver un escote o una falda corta se sienta con derecho a manosear el cuerpo de cualquier mujer. Algunos imbéciles implícitamente argumentan como atenuante –ella es una piruja y me provocó- incluso, aunque la mujer fuera las más buscona, ¿qué derecho tendríamos de tomas algo sin permiso? Resulta que las mujeres se tienen que vestir en función del apetito sexual de los “caballeros”.

El pretender poseer a una mujer, es un acto que nos pone en evidencia, seguimos siendo animales, no obstante, los hombres usamos otras expresiones de animales para cortejar a una mujer. Cierto día le lleve a la escuela una manzana a mi novia, no es que ella me lo allá pedido, ni que estuviera hambrienta, simplemente era mi forma de demostrarle mi cariño y cual importante era para mí. Ese también es un acto animal, los animales les llevan el resultado de la cacería a su familia-

Las personas vienen en paquete, a las mujeres les gusta la parte buena de que seamos como animales pero no la parte mala. Lo penoso en este asunto es que la vida no es como una hamburguesa a la que le puedes quitar los pepinillos, te la tienes que comer completa. Una pasión se define como: inclinación o preferencias muy vivas de alguien a otra persona; perturbación o afecto desordenado del ánimo. La violencia no es otra cosa que una pasión, tal vez mal llevada, pero al final del día sigue siendo una pasión.

Las mujeres normalmente dicen que les gustan los hombres pasionales porque las llevan al cielo. Hay que tener cuidado con el efecto péndulo, un hombre que es pasional cuando se enamora, probablemente será un hombre violento. Un hombre que no es violento, eventualmente será indiferente. No es que yo este justificando la violencia, sólo creo que puedes tener lo que quieras, pero no todo lo que quieras y hay que estar dispuesto a pagar el precio de lo obtenido o dejarlo ir. Desafortunadamente todavía no se puede pedir una McPersona del numero tres.

sábado, 24 de octubre de 2009

Construyendome


A lo largo de mi ya no tan corta existencia, he conocido un montón de personas. Todas han influido en mi forma de ser, en mayor o menor grado voluntaria o involuntariamente, pero todas han plasmado un poco de si mismos en mí. Hay personalidades tan fuertes que adoptas palabras, manías, gestos que empiezan por imitación y terminan siendo parte de ti. También hay personas que determinan tu manera de ser pero como parámetro de lo que no se debe hacer, o por los hubieras (quien diga que los “hubiera” no existen, esta pendejo, tan existen que lo estoy escribiendo) si mi papa hubiera sido Carlos Slim, o si yo hubiera sido pintor, o si fuera alguien más común y me estuviera reventando hoy (es viernes en la noche) entonces yo seria otra persona y todo lo que me rodea seria diferente. Pero ¿Cómo se construye una personalidad?

En este mundo en el que cada vez somos más y más personas, y en el que se fomenta la individualidad, se vuelve muy complicado ser único, confirmar la originalidad y convencerse a si mismo de su irrepetible unicidad. Creo que existen dos métodos para lograr esto: el método de la suma y el método de la resta. El de la resta consiste en restarle al yo todo lo que es externo y prestado (palabras, manías, gestos) para aproximarse así a su propia esencia, el riesgo consiste en que al final de cada resta, el resultado tiende a cero. Por el contrario, para que un yo sea más visible, más aprehensible, más voluminoso, le añade cada vez más y más atributos, procurando identificarse con ellos, con el riesgo de que bajo los atributos sumados se pierda la esencia del yo.

Hoy cumplo 24 años, y hasta ahora he utilizado el método de la suma. Siempre me he preocupado por descubrir, aprender, conocer más y más. Pero justo ahora que cierro mi año individual (24 de octubre 2008 a 23 de octubre 2009) me di a la tarea de hacer un “arqueo de caja” y dilucidar cual fue la principal lección que me dio la vida en este año. En la escuela nunca tuve problemas para sumar o multiplicar, incluso la división se me facilitaba, creo que no me asusta compartir siempre y cuando las cosas sigan existiendo, además siempre esta la posibilidad de que te toque más que a los otros. Sin embargo, la resta se me ha dificultado, la idea de que se esfumen las cosas, me deja intranquilo, no lo puedo explicar. Este año, la vida me enseño a restar.

Este año la vida me resto, familiares, amores, amigos e incluso cosas materiales (según estudios científicos, el cerebro produce los mismos químicos cuando se muere un familiar cercano a cuando se pierde una importante cantidad de dinero) no sólo los perdí como un ente, su presencia física, también perdí lo que pude haber aprendido de ellos, no obstante, me he encontrado mas yo.

En la personalidad al igual que en la música los espacios en blanco, los silencios, cumplen una función elemental, por eso es tan importante lo que aprendes de una persona como lo que dejas de aprender. Hay que dejar que se vayan las personas y permitir que lleguen nuevas.

Soy un compendio de muchísimas personas y seguramente el rasgo que más me caracteriza se lo copie a alguien y ese alguien se lo copio a alguien más. Aunque hay más personas que gestos, la probabilidad diría que el número de combinaciones tiende a infinito, pero ¿habrá existido otra persona como yo antes? ¡Por supuesto que no! todos sabemos que soy único.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Keep all your dreams

14 de septiembre del 2009. Ciudad de Nueva York. Después de cuatro horas de enfrentamiento entre Roger Federer y Juan Martín Del Potro en la final del us open, Del Potro tiene punto para partido, al servicio Federer. El estadio Arthur Asche permanece en silencio a la expectativa del nuevo campeón. Federer comienza el punto con un servicio fuerte pero cómodo para Del Potro, este lo contesta de revés hacia la izquierda de Federer, Federer responde pero ha quedado mal parado, aprovecha Del Potro y pega un drive fuerte a la derecha de Federer sacándolo totalmente de la cancha, no obstante llega Federer a esa pelota pero la deja corta y a modo para que Del Potro la coloque en el esquina izquierda, el gran empuje y competitividad de Federer hacen que llegue una vez mas a la pelota, responde con un revés pero este nunca bajará, Del Potro cae fusilado por sus emociones de saberse el nuevo campeón del us open. Pero ¿Quién es Juan Martín Del Potro?

Delpo, como lo llaman sus compatriotas en un tenista argentino nacido en la provincia de Tandil. A los cuatro años quería ser futbolista, (que raro, todo argentino quiere ser futbolista con la esperanza de ser el nuevo Maradona, así como todo judío cree que su hijo será el Mesías) después de pasar todos los días por el club independiente de Tandil quiso jugar tenis y a los ocho años, sabia que seria tenista profesional. Su sueño: ganar el us open.

El sueño de Juan Martín se ha cumplido, pero no fue fácil y seguramente no fue nada cercano a lo que él había imaginado. Martín comenzó jugando muy mal, como el futbolista que quería ser, jamás había visto tal manifestación de nervios, y es que una cosa es tirar una pelota fuera de la cancha y otra es tirarla a la tribuna. Federer al 50º% de su capacidad le estaba ganando fácil, y ante la decepción del contrincante el nivel de su juego bajó hasta que se desconectó y los dos jugaban como principiantes. Justo cuando se exhibía el tenis más feo que he visto en mi vida, Delpo se acordó que era tenista y poseedor de un saque rapidísimo y un drive prodigioso, así mandó a un quinto set en el cual Federer no pudo defenderse, su talento ya lo había abandonado.

La suerte también juega y esta vez se puso la bandera blanquiazul, Del Potro no le ganó a Federer desplegando su mejor tenis, al menos no al principio, Delpo cometió tantos errores que terminó contagiando a su adversario y su gracia consistió en no darse por vencido. Por otra parte ¿Federer habrá aprendido la lección? cuando se tiene a un rival débil, la única forma de honrarlo es aplastarlo.

Estoy seguro que en algún juego frente a un amigo del club independiente de Tandil Juan Martín Del Potro narraba en su imaginación el match point con el que ganaría, si su sueño se cumplía, el us open, lo que estoy seguro que nunca imaginó fue ganarle a Roger Federer, que no sólo es el mejor jugador del mundo en este momento, probablemente es el mejor jugador de todos los tiempo. A veces lo sueños se cumplen y la realidad siguen invicta, o al menos la ficción y/o los sueños no han podido vencerla.

domingo, 30 de agosto de 2009

¿Y EL AZTECA 'APA?


Existe en la programación neurolingüística una herramienta muy utilizada por los psicólogos llamada técnica del anclaje. Un anclaje, es la asociación automática entre un estimulo y una respuesta emocional. Los anclajes se producen a través de los sentidos y por lo tanto pueden ser visuales, auditivos, kinestésticos, olfativos o gustativos, o una mezcla de alguno o todos ellos.

Dejando a un lado la terminología y para que todos los que no somos psicólogos, la entendamos de mejor manera, explicare como se hace un anclaje. Primero: Recordar un momento en la vida en que actuamos de un modo excepcional y que nos gustaría repetir en cualquier situación nueva. Segundo: Revivir con todos los sentidos la experiencia hasta sentirla intensamente. Esto implica ver, escuchar, sentir, en plenitud. Tercero: Buscar un lugar en el cuerpo donde guardar esa experiencia, por ejemplo en la oreja derecha. Cuarto: Poner un dedo sobre la oreja derecha para instalar el ancla. Con los ojos cerrados se debe percibir la experiencia en un estado de concentración durante algunos segundos. Quinto: Control de calidad. Probar diariamente si al colocar el dedo en la oreja se reproduce la experiencia, en caso contrario se debe calibrar hasta lograrlo. Sexto: Un ancla exitosa es el comienzo, se pueden sumar muchos más recursos para tenerlos disponibles cuando la situación lo requiera.

No sé si en todo el mundo, pero al menos en America Latina, hay una gran tradición por lo padres irresponsables, ya sea por no ser solventes moral, sentimental y/o económicamente o simplemente porque se les dio la gana, pero el hombre siempre ha tendido a hacerse ojo de hormiga ante un hijo. No por nada el gran Premio Nobel de Literatura en 1990, Octavio Paz, le dedicó un ensayo a este tema en su celebre libro El Laberinto De La Soledad titulado Los Hijos De La Malinche. En donde expone, entre otras cosas, como la psicología del mexicano ha sido afectada por ser el hijo de la madre violada, el hijo de la chingada. Desde tiempos muy remotos existe este problema, incluso si nuestras leyes se rigieran por usos y costumbres, seguramente existiría el derecho a la paternidad irresponsable.

Aunque estoy muy lejos de ser padre, he decidido hacer un anclaje para revertir esta tendencia. La figura que utilizaré para mi anclaje es: el Club America. Si, el equipo que participa en la liga de futbol mexicana. El Club America ha ejercido durante 15 partidos una paternidad responsable sobre la maquina celeste del Cruz Azul.

Durante el encuentro más reciente entre el America y el Cruz Azul, se demostró quien era quien. El America se dejó alcanzar en dos ocasiones en el marcador, para después sacarle el partido a los celestes en el último momento, como el padre que juega con el hijo animándolo pero siempre dejándole en claro quien es el que manda.

El delantero del America, Salvador Cabañas, que si fuera por aquel viejo adagio de “nombre es destino”, debería ser portero, salvador de las cabañas, pero no, el resolvió ser lo opuesto. Como si una madre le hubiera pedido a su hijo ser juez y este en franca rebeldía se hiciera criminal. Este paraguayo, apostata de la portería, convierte su diversión en un deber cada vez que enfrenta al Cruz Azul.

Las probabilidades dictan que los cementeros están cada vez más cerca de obtener un triunfo ante el America y ponerle fin a esta condena. Pero tendrán que pasar muchos, muchos años para revertir la tendencia, porque el padre siempre es el padre y un padre responsable es aun más. Por eso los celestes sólo les queda preguntar por la herencia. ¿y el Azteca ‘apa?

martes, 18 de agosto de 2009

Bajo el volcán de Lowry

-¡Esta muy hinchado! te va a durar unas tres semanas, aunque el dolor se mantendrá por tres meses.-
- Si bien te va, a mí se me quitó por completo el dolor en dos años.-
-Es cierto yo tardé año y medio.-

Esas eran las voces de mis amigos. Mientras tanto, mis recuerdos iban al instante antes del accidente y venían al presente una y otra vez. Descendía la montaña corriendo, sin preocupaciones ni nada que me inquietara casi en automático, de pronto pisé en falso, se me dobló el tobillo, escuché claramente como tronaban mis ligamentos, el dolor me obligó a tirarme al suelo y rogar a Dios que no fuera una fractura. Afortunadamente no era una fractura, sólo una ruptura fibrilar de segundo grado.

Así es, el pasado fin de semana tuve un accidente que me ha dejado convaleciente por lo menos estos tres días y quien sabe cuánto tiempo más. Este suceso me recordó Bajo El Volcán un libro escrito por Malcolm Lowry Cuenta la historia de un ex Cónsul Británico que ha sido; primeramente engañado por su esposa en varias ocasiones y abandonado posteriormente.

Lowry utiliza como termómetro de la relación, entre el Cónsul y su esposa, un hecho constante. La búsqueda del Cónsul hacia su esposa y viceversa a través de restaurantes o cantinas. El resultado de esta búsqueda determina el futuro inmediato de ese amor. El Cónsul es un hombre que ha sido abandonado y humillado y toma la decisión de mantenerse borracho hasta la sobriedad para escapar de su realidad. Es un hombre cobarde, que al regreso de su esposa no se atreve a reclamar nada, hasta que el cólera lo ha invadido. Para ocultar su cobardía toma dos grandes escudos, la tolerancia y el amor incondicional.

Definitivamente es una gran libro, un libo inagotable. Pero por qué lo asocie a mi tobillo. Porque creo que así es el amor, un día estas con una chica que te encanta, corriendo en descenso alcanzando velocidades que te provocan una gran satisfacción y en un santiamén estas ahí tirado con el tobillo roto y no sabes ni como ni cuanto tardaras en olvidarla. ¿Acaso el corazón no se puede llamar tobillo?

Una amiga me decía que no importaba cual agudo fuera el dolor, era pasajero siempre y cuando no te rindieras. El dolor del Cónsul tardó un año y se rindió, el dolor lo aplasto. En lo que a mi concierne cada vez estoy mejor del tobillo y el dolor casi lo he olvidado.

El desconsuelo definitivamente es pasajero, y lo que les acabo de contar tal vez no tiene relación una cosa con la otra, o tal vez sí, o tal vez sólo tenia deseos de contarles lo que había vivido este fin de semana.

sábado, 1 de agosto de 2009

Las Dos Llaves


Sé que no debería escribir esto, hay cosas que ella no sabe y si se enterara tendría problemas, pero quiero contarte, además, nada ocurrió hasta que no esta escrito. Confío en que una vez que leas esto no lo contaras a nadie.

La primera vez que vi a Virginia pensé – ¡ah chinga! Los menonitas ya vienen a la universidad.- Me desengañaron sus modales refinados y el acento francés. Estudiábamos la misma licenciatura, aunque físicamente me parecía la mujer más hermosa que había visto me negaba a aceptarlo y me refería a ella como “la sangrona” o “la güera vende-quesos”.

Nuestros primeros encuentros no fueron fáciles, incluso nos caímos mal (ya te habrás dado cuenta) pero nos toleramos y nació una buena amistad. Me contó que hablaba español desde niña y en su deseo por practicarlo decidió estudiar en México, fue así que llegó a la UAM-Azcapotzalco. Con el tiempo, la amistad llegó a una encrucijada, podía evolucionar como amor o como cariño fraternal. Ante la indecisión amorosa, que yo confundía con una conquista, advertí que tenía más amigas que novias y debía equilibrar la balanza.

Cualquier forma que se te ocurra para pedirle que fuera mi novia se me hacían muchas palabras para mi timidez. Un día acomodé sus cabellos sobre su oreja derecha con mi mano izquierda, mis dedos índice y cordial, celosos de no haber encontrado un lugar en su hermoso cuello, se posaron en su nuca, mientas mi mano derecha encontraba cobijo en su diminuta cintura; me acerqué, temeroso del rechazo –nunca llegó afortunadamente- y la besé. Ese fue el prólogo de nuestro noviazgo.

Una de las tantas cosas que nos unían era nuestra afición al ciclismo. Ella propuso que colocáramos un candado de bicicleta en uno de los postes de la plaza roja, cada quien tendría una llave y cuando quisiéramos poner fin al noviazgo simplemente quitaríamos el candado, así evitaríamos los falsos protocolos y las innecesarias despedidas. Como yo no quise utilizar palabras para iniciar nuestra relación, se me hizo comprensible que ella no quisiera utilizar palabras para terminarla: acepté.

Transcurrieron varias semanas y aunque sentía un gran cariño por ella, la novedad se había consumido, y algo en la relación parecía haber muerto. Una mañana me dirigía hacia la biblioteca y atravesando la plaza roja me percaté que el candado ya no estaba. Mi corazón se aceleró y lo único que pasaba por mi cabeza era un ¿Por qué? Había hecho reservaciones en un restaurante de lujo para esa noche, quería darle una gran sorpresa y el sorprendido era yo. En medio del agobio por la cascada de sentimientos, encontré nuestro candado en otro poste. Me acerqué a verificar si era el mismo y lo era. Esa noche tuvimos un encuentro muy especial. Como te habrás dado cuenta, no soy muy hábil hablando y sustituí la pregunta obligada -¿Por qué cambiaste el candado?- por besos, ella no mencionó nada al respecto.

Las Dos Llaves (continuación)



Cada cierto tiempo el candado cambiaba de poste, y aunque se volvió una practica recurrente, no obstante, seguía inquietándome. El amor de Virginia jugaba a las escondidas y ante la posibilidad de perderla me esmeré en demostrarle mi amor. Hasta que Virginia me dijo un día –tenemos que hablar- ella había implementado el mecanismo del candado para no tener que llegar a la instancia del “tenemos que hablar” y ahora estábamos en esa situación. Me dijo que había perdido la llave del candado y desde que lo pusimos no había regresado a ese lugar.

Nos dejamos de ver por un tiempo. Mientras me dedique a rastrear la segunda llave que me llevaría al que había sido el titiritero de mi vida sentimental. Un día Virginia me envío un frío SMS que decía –apareció la llave del candado- pero esa mañana el candado se había vuelto a mover.

La primera persona que se me hizo sospechosa fue Meredith, su compañera de apartamento, ella era una borracha, alocada, en pocas palabras piruja, todo lo contrario a Virginia, sin embargo, siempre me había gustado y yo juraba que ella me coqueteaba y ésta era su forma de acercarse a mí. No había más tiempo que perder, esa noche le invité un café, ella aceptó y le pregunté si había robado la llave. Ella no titubeó, arqueando la ceja derecha y retorciendo la sonrisa me dijo –Si ¿Y?- Me acerque e intente tomar su mano, pero me rechazó. Dijo que no tomó la llave para acercarse a mí, sino para ayudar a su amiga, puesto que Virginia sufría mucho cuando yo perdía el interés por ella.

-Sé que la quieres, pero siempre quieres algo más. He visto cómo me miras, espero que sigas tratando a Virginia como si el candado se moviera.- y citó a Ramuz. –“Una felicidad es toda la felicidad, pero dos felicidades no son ninguna felicidad”- Me dijo todo esto con increíble tranquilidad, hasta le agradecí la forma en la que me había mandado a la chingada, sin aspavientos ni zafiedades, pero directo a la chingada.

Caminé hasta mi casa lamentando la veleidad de haber apetecido a una mujer como Meredith y la jactancia de creer que ella se había tomado las molestias por mí y no por su amiga.

Los neoclásicos creen que los agentes económicos están supeditados a las fuerzas del mercado, y ellos no tienen ninguna ingerencia en él, sin embargo, lo que determina las fuerzas del mercado es la sumatoria de todas las acciones individuales de los agentes económicos. Se vuelve tautológico. Así me sentía y me inquietaba mucho, por una parte mi relación con Virginia la determinaba el mercado, Meredith, o cualquiera, menos yo, a pesar de eso, podía hacer algo que les cambiara la jugada. No lo hice, mi felicidad había sido perfeccionada por otra persona. Hablé con Virginia y por fortuna volvimos.

En ocasiones paso por la plaza roja abro el candado y ahora yo lo cambio de lugar, como alguien que juega con su propio destino. Ya esta amaneciendo y he perdido un par de horas en la gloria escribiendo esto. La luz del sol ya entra por la ventana y sus cabellos se pintan de dorado, su rostro sonrosado busca mi pecho. Sólo me queda hacer una pregunta. ¿Hay algo más hermoso que dormir con la persona que amas?