domingo, 27 de febrero de 2011

Subsidio a la educación particular. (6 semanas)

El pasado 14 de febrero el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, a través del comunicado 018/2011 de la SHCP, hizo oficial que ahora será deducible de impuestos el pago de colegiaturas en instituciones particulares que proveen el servicio educativo desde preescolar hasta nivel medio superior. Las personas físicas podrán deducir para efectos de su impuesto sobre la renta (ISR) los estudios del propio contribuyente, de su cónyuge, hijos o de sus padre. Así mismo se establece que el pago de estos servicios, para que pueda ser deducible, deberá ser por medio de pagos electrónicos o cheques nominativos. El límite máximo para la deducción será el equivalente al gasto que ejerce el Gobierno federal en cada uno de los niveles de educación. Preescolar. $14,200; Primaria $12,900; secundaria $19,900; profesional técnico $17,100 y bachillerato o su equivalente $24,500.


 

Los que apoyan esta medida argumentan que: es un apoyo y reconocimiento a los padres de familia que tienen a sus hijos en escuelas particulares; provocará la migración de escuelas públicas a particulares, considerando estas últimas de mejor calidad. Por otra parte, los ingresos que deje de percibir el gobierno como resultado de la deducción de estos impuestos se equilibrará con el pago de impuestos de los colegios, pues ahora tendrán que comprobar la totalidad de su matrícula.


 

Los argumentos en contra, aparte de los meramente políticos, dicen que es una medida privatizadora de la educación; que sólo beneficiara a las clases altas y medias provocando que en el largo plazo la brecha entre clases y por ende la distribución del ingreso sea más desigual.


 

En mi opinión la situación de los alumnos no se verá afectada, no en grandes masas, pues los impuestos sólo serán deducibles al impuesto sobre la renta, esto quiere decir que sólo podrán deducir las personas que tienen una empresa o que reciben ingresos por honorarios, dejando al margen a los padres de familia que son asalariados. Además, la forma de pago de colegiatura que se establecen en la ley para su exención (pago electrónico, cheque nominativo que implican cierto estatus sociocultural) lo más seguro es que todas las personas que puedan deducir el pago de colegiaturas ya tuvieran a sus hijos en escuelas particulares. Para los que argumentan que se subsidiará la educación de los hijos de los millonarios, deberían de tomar en cuenta los límites que pone la ley, pues al menos no se hará en su totalidad. Queda exhibido lo mal que ejerce el gasto, en materia de educación, el Gobierno Federal, pues si cada alumno recibiera la educación, que en estos momentos ofrecen las escuelas particulares, pagando el 50% de lo que dice gastar el gobierno, tendrían una educación considerablemente mejor, incluso un idioma extra, cosa que no se ofrece en las escuelas públicas.

lunes, 21 de febrero de 2011

Cansancio Emocional.


Tendría cerca de cuatro años cuando ocurrió mi primera crisis asmática. Recuerdo al doctor diciéndole a mi mamá que si no reaccionaba con esos medicamentos me tendrían que internar. No recuerdo cada cuando me daban pero eran más o menos frecuentes. Conocía ya, el procedimiento a seguir; jarabe para la tos, tres inyecciones, toser y toser durante tres o cuatro días y de vez en vez vomitar hasta que no me quedaba nada en el estomago, entonces empezaba a recobrar la salud.

 
Mi recamara daba hacía la calle, cada vez que me enfermaba escuchaba a mis primos y vecinos jugar, eso me entristecía, yo apenas podía respirar, así que jugaba con mi carritos en la cama. Ese tipo de crisis las padecí hasta los ocho, tal vez diez años. Después cambiaron, sólo se me cerraban los bronquios, el pecho me dolía por el esfuerzo que hacía por tratar de respirar. Afortunadamente un medico, Ernesto, me receto un medicamento que fue milagroso para mi. Cuando no podía respirar solamente lo inhalaba y problema resuelto.

 
Hasta la semana pasada tenía más de cinco años de no tener una crisis de asma grave, es decir que se saliera de control. Hay terapeutas (psicólogos) que afirman que el asma es un padecimiento psicosomático y aunque siempre he tenido buenas razones para somatizar esta enfermedad no sé qué tan cierta sea esa afirmación, pero esta semana, volvió el asma como cuando era niño. Mis bronquios estaban completamente cerrados, estaba durmiendo, soñando cosas horribles hasta que pude despertar, lo solucione de momento con un poco de Salbutamol, y me acosté. Lo que sentí en ese momento, y podría ser la explicación de por qué volvió el asma, fue un gran cansancio emocional.

 
Todos los días mis emociones están a tope, en un momento la amo con todo el corazón y estoy completamente seguro de luchar por su amor, y no sólo eso, sino de que lo conseguiré y al siguiente instante la sigo amando pero siento que ya se fue y no tengo ni la mínima oportunidad de reconquistarla. Yo sé que si espero lo suficiente me volveré a enamorar, pero el asunto es que no quiero hacerlo. Si el amor existe, tiene que ser lo que viví con Nadia, y si eso que viví con ella, definitivamente las cosas más hermosas que he vivido, es tan fácilmente reemplazables entonces el amor no existe. Es por eso que no quiero volver a amar, porque todas mis esperanzas de que el amor existe y de que valemos la pena como humanos, están depositada en Nadia. De otra forma me pregunto ¿para qué hacer esto o lo otro, si soy reemplazable, si habrá otro que lo haga mejor que yo?

 
Está desilusión amorosa me ha hecho daño realmente. Me he convertido en alguien que no quisiera ser. He comenzado a cambiar la calidad por la cantidad, estoy con una persona que no quiero estar, no me siento feliz con ella, apenas y llena un vacío, el espacio físico que Nadia dejó, pero sólo eso y estando con ella busco más para ver si entre muchas puedo lograr tener lo que tenía con Nadia y al momento no lo he logrado. Seguramente estoy dañando a otras personas (daño colateral). Aunque soy consciente de todo, no me detengo porque pienso, si a mi me lastiman sin ningún remordimiento, por qué no lo hago yo. Estoy actuando de forma resentida, pero parece que es la actitud que se premia en la vida.

 
Cuando la calidad no da sostén, tiendo a buscar el remedio en la cantidad, (eso creo). Cuando el "compromiso" ya no tiene sentido y las relaciones no son confiables, me inclino por tener muchas opciones, si una se va, está la otra. Sin embargo no quiero entrar en este juego, porque creo que cuando alguien es así, se vuelve más complicado, cuando no imposible, y desalentador, sentar cabeza, pues ya se han perdido las habilidades para estar con una sola persona. Mi familia es muégano, me ilusiona formar una familia así, pero parece que las probabilidades de lograrlo tienden a cero. Seguir en movimiento (tener muchas mujeres al alcance) antes un privilegio y un logro para mi, ahora parece convertirse en una obligación, creando una fea incertidumbre, sé que esto no es una respuesta, pero los riesgos se distribuyen junto con las angustias que se generan y si no soy más feliz tampoco me afecta.

 
Siento que mi vida, en estos momentos, está en un puerto de montaña. Estoy subiendo una empinada cuesta hacia un paso montañoso que nunca antes había cruzado, y por ello, no tengo presentimiento alguno de la panorámica que, desde allí, alcanzare a ver; no estoy seguro de a dónde me llevará ese revirado y alambicado desfiladero. Pero estoy seguro de que no me puedo quedar mucho tiempo en donde estoy ahora, en un punto indeterminado de esa acusadora subida. Así que seguiré moviéndome, no "para" algo, sino "por motivo de" algo: porque no puedo quedarme quieto, una vez alcanzada la meta, y viendo completamente la panorámica, entonces habrá llegado el momento de desplazarme "para".

 
Creo que este es el momento en que quisiera una señal, una señal divina, o de cualquier tipo, qué importa de donde venga, mientras me diga que es lo que puedo hacer. Espero que la señal llegue en las próximas 7 semanas, justo lo que me falta para ser licenciado en economía. Si no llega espero tener la fuerza para perseguir mis sueños.

domingo, 13 de febrero de 2011

Si nadia fuera canción (8 semanas de ser licenciado)

A finales de la década de los sesenta, en Inglaterra, se formó una agrupación llamada fleetwood mac. En sus orígenes fue una banda de blues, incluso se les podría clasificar como rock, pero no un rock simple, sino un rock elaborado y en cierto momento lúgubre. Para ejemplificar lo que estoy diciendo pueden escuchar la mítica black magic woman, sí, aquella que se hizo famosa en la guitarra de Carlos Santana, bueno, pues no es original del oriundo de Jalisco, es original de fleetwood mac.



Seguramente por razones comerciales y azares de la vida (estando Stevie Nicks en sus mejores años) el baterista y dueño del grupo Mick fleetwood, contrato a la antes mencionada como la voz del grupo. Esto convirtió el sonido del grupo en un pop comercial, muy emparentado con el country, con todo el bagaje que traían como músicos, está mezcla de estilos tenía una manufactura muy fina y sin igual.



Para el año 1979 y tras el disco más exitoso de la agrupación, es editado el álbum, trust, uno de los sencillos de ese álbum fue Sara. Es una canción escita por Stevie Nicks, habla de un triangulo amoroso entre ella, el baterista Mick Fleetwood y la que se convertiría en la esposa de éste. Pero más allá de lo que hable la canción, lo que quiero compartir con ustedes es mi experiencia con el sonido de este grupo.



La canción comienza con dos guitarras y un arpegio de armonía simple y bella. A los 15 segundos se escucha la voz de Stevie Nicks, sin mucho alarde pero anunciando que algo pasará. A los 40 segundos entra en la mezcla el bajo; firme, soberbio, sin aspavientos, sólo dejándose sentir, y la batería, que es acariciada por una escobetillas y el bombo aporreado por Mick Fleetwood. Así pasan cerca de dos minutos. La canción ya se estableció, tiene un sonido fresco aún hoy, después de 30 años de haber sido estrenada.



Cerca de los tres minutos de la canción Stevie Nicks eleva la voz, es la parte más fuerte de la canción y siento que en cualquier momento llegará el coro y las emociones estallaran, pero no ocurre. Lo que ocurre es un puente en el que la canción se oscurece, se hace pesada. Podría dejar de escucharla pero me tiene atrapado, la melodía es exquisita y Stevie Nicks con su voz, esa voz tan discretamente hermosa que quisiera escucharla siempre, me lleva de la mano hasta el final.



Son más de seis minutos de una hermosa canción que me llevó a experimentar emociones increíbles, pero no sólo por la canción en sí mismo, sino porque me recordó a la personalidad de la mujer que amo, de Nadia. Así es ella, poco a poco se estableció en mi corazón con su dulzura y belleza y aunque tiene momentos oscuros, tristes y aún no han estallado todos los sentimientos posibles, quiero estar con ella hasta el final, ser parte de su discreta hermosura. Puedo concluir que, si Nadia fuera canción sería Sara de Fleetwood Mac.

domingo, 6 de febrero de 2011

Mickey Rourke, un sartén y yo.


En recientes semanas he incursionando en el mundo del arte culinario. Conseguí una receta, pero para realizarla tenía un inconveniente, necesitaba un sartén especial. Entonces me dirigí al Walt Mart, ahí lo encontré, sólo que tenía una especie de candado, por lo que tuve que pedir el auxilio del encargado de esa área. Lo vocearon una vez, después de 10 minutos no había ido. Lo vocearon por segunda vez y el resultado fue el mismo. Decidí ir a servicios al cliente, ahí lo vocearon en tres ocaciones y el encargado, ni sus luces. Mientras esto ocurría mi desesperación crecía, pase de la desesperación a la indignación y después al cólera.

 
Después de casi una hora de esperar mi sartén, mi hermana me convenció de que nos retiráramos del lugar y lo comprara al otro día. Acepte con gran amargura, pues no sólo no estaba consiguiendo mi sartén, sino que tampoco le había podido decir nada al estúpido encargado, ni a nadie. Al final yo traía un entripado del tamaño del mundo, no tenía mi sartén y ahí estaba yo, agachando todos mis sentimientos junto con mi cara, esperando a que otro día no se me negara el derecho a comprar, tal y como se me negaban un montón de cosas desde hace varios meses.

 
Me faltan nueve semanas para terminar la licenciatura, esto me recuerda a una película, que rompió esquemas en los ochentas, Nueve Semanas y Media. Era protagonizada por Kim Basinger y Mickey Rourke. Mickey era considerado el hombre más sexy en ésa década, por alguna razón decidió dejar la actuación y hacerse boxeador, no tuvo éxito y sólo logró que le desfiguraran el rostro, empezando así una espiral de decadencia que duró más de diez años. Después de un montón de cirugías, volvió a la actuación, pero sus años de guapo habían pasado, y los únicos papeles que le ofrecían era de monstruo. Él hizo de la necesidad virtud y en la película Sin City interpreto uno de sus mejores papeles.

 
En la Semana Santa del 2005, mi amigo Sergio Zurita, en un concierto en la ciudad de Los Ángeles se lo encontró y le dijo
-¡Señor Rourke, usted es el mejor actor del mundo!-
-Gracias señor, contesto él, usted y mi abuelita piensan los mismo.-
-Disculpe, dijo Sergio en el tono menos molesto que pudo, ¿me podría dar su autógrafo?-
-Sí, dijo él, Sergio le dio pluma y papel y cuenta que mientras garabateaba su firma pudo ver a través de sus lentes como un ojo le lloraba y sus manos temblaban.-
-Sergio se despidió de él diciéndole, sé que usted va a volver a la cima con Sin City. ¡Lo sé!-

 
Esa actuación le dio la opción de poder participaren la película The Wrestler. Interpreta a un luchador que fue muy famoso, pero ahora se encuentra muy afectado por el ritmo de vida, propio de su profesión y el tiempo que no se caracteriza por ser indulgente. Es una película deprimente, sin embargo el luchador tiene la última oportunidad de volver a la gloria, aunque sea por una noche. Arriesgando su propia vida toma la oportunidad, pues una vida sin gloria no es vida. Fue una interpretación muy valiente, pues era casi autobiográfica, y se necesita mucho valor para hacer eso. Eso es tomar a la vida de frente, sin importar cuantas veces te hayan derrotado, y robarle la oportunidad. Esa actuación le valió un Oscar.

 
Con el orgullo mancillado, estaba sentado en mi casa, contemplando como el coraje quemaba mis entrañas por no haber podido comprar mi sartén y no poder desquitarme del estúpido que me había causado ese malestar. Tenía dos opciones, tragarme el coraje y esperar a que la vida me dejara de negar las cosas o ir por lo que quería sin importar nada. Creo que son estos pequeños actos los que nos determinan y forman nuestra personalidad, pues si para esto que parece insignificante no poseía el coraje para tomarlo qué iba a ocurrir cuando se tratara de algo verdaderamente importante.

 
No entrare en detalles, sólo diré que volví a Walt Mart, quite el candado y pague mi sartén. Sé que parece un simple capricho, pero fue un acto desesperado, fue un grito a todas las frustraciones que he sentido en los últimos siete meses. Estoy cansado de agacharme y esperar, de darle tiempo al tiempo que parece que no arregla nada y sólo lo empeora, de esperar al destino o a ver que me regala la vida. Yo no obtuve un Oscar, sólo fue un sartén, pero cambie la manera en la que me estaba percibiendo yo mismo. Porque a uno lo puede apreciar la gente de distintas formas y tendrá mucha o poca importancia dependiendo de quién sea, pero cuando uno mismo se está sintiendo como un agachón, como un perdedor, entonces hay que cambiar las cosas de manera drástica.

 
Ahora sé, al igual que Mickey Rourke, que todo cuanto me proponga lo puedo conseguir. ¡Voy por ti Manatí!