miércoles, 23 de junio de 2010

Simply Red - Everytime We Say Goodbye [Live On Parkinson]



"Every time we say goodbye I die a little".

Cuando tenía siete u ocho años, salía a jugar todas las tardes con vecinos y mis primos. Nada podía competir por mi atención cuando juagaba, en especial con un balón de futbol en mis pies, excepto una vecina. Era más grande que yo por varios años, pero eso a mí no me inhibía para observarla, cada tarde cuando llegaba de la escuela. La veía desde que doblaba la esquina hasta que cerraba la puerta de su casa, era un ritual. Soñaba con algún día acompañarla de la mano por ese mismo camino. Pero alguien se me adelanto.

Una tarde cualquiera vi como aparecía su falda azul por la esquina, agitó su blonda cabellera dejando que algunos risos tomaran una forma caprichosa y le sonrío a un muchacho que venía junto a ella, se paró en seco, lo tomó con ambas manos de la cara, se puso de puntitas dejando que se definieran los músculos de sus pantorrillas perfectas y le propino tremendo beso que ninguno de los tres hemos olvidado. A partir de ese día la esperaba como todos los días, pero ahora los sentimientos eran encontrados, por una parte me daba mucho coraje verla de la mano de ese granuja, sobre todo cuando la besaba, pero no podía privarme de la alegría en la que incurría cada vez que observaba su vivaracho andar. Al paso de las semanas me fui convenciendo que el bellaco aquel era un buen hombre y la quería, por lo tanto la merecía. Yo fui aceptando la derrota que me propinaba la incompetencia de mi edad.

Un día mientras esperaba a mis amigos, juagaba con mi balón. Mi amor platónico estaba parada en la puerta de su casa platicando con el bribón, de pronto la plática se fue saliendo de los común, comenzaron a gesticular exageradamente y él dijo un par de vituperios en voz alta, desenvaino la mano de sus jeans y le atizó un lamentable bofetón que le volteo la cara a mi imposible amor. Ella se llevó a la mejilla perjudicada sus dos manos blanquísimas que contrastaban con sus ojos cada instante más rojos, sus lagrimales se llenaron de lágrimas hasta que se desbordaron, él dio media vuelta y se marcho, ella se quedo ahí unos minutos petrificada por el asalto a su dignidad. Mientras esto ocurría yo sostenía mi balón con las dos manos y la libertad con la que hasta entonces había respirado se vio comprometida y, pensaba –si estuviera en el lugar de él, yo no podría hacerle eso a ella, yo sólo la podría amar y haría todo lo que estuviera en mi para hacerla feliz, sin comprometer mi felicidad, claro está- me metí a mi casa y no la vi en diez días. En el decimo onceavo día llegó el canalla con un ramo de rosas, toco a su puerta y ella lo recibió con un gran beso. En está ocasión la bofetada la había recibido yo.

A veces nos da más miedo ser amados que maltratados, “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Cuando alguien nos ama tanto, en el fondo sentimos que no lo merecemos y hacemos todo por echarlo a perder, hasta que somos los suficientemente desdichados para sentirnos cómodos. No queremos las responsabilidades que conlleva el amor y preferimos las ventajas del victimismo “déjalo ir, si es tuyo regresará, sino es que nunca lo fue”. Esto es falso, cuando quieres algo o alguien hay que tomarlo, procurarlo y defenderlo.

Nunca supe su nombre, es más nunca hable con ella, pero cuando te conocí prometí que te amaría como quise amarla a ella y que nuca te lastimaría, como una forma de no defraudar a cierto niño que seguramente te ama en secreto y al niño que aún vive en mi. Es triste darte cuenta que a quien amas ya no quiere ser amada, como se dice en el beisbol, “no hay defensa contra la base por bola” y lo único que queda es esperar a que vengan tiempos mejores.

viernes, 11 de junio de 2010

Mes Y Medio Y Cuatro Fines De Semana


Lo nuestro duró lo que dura un vaso con hielos en Veracruz. ¿Poco tiempo? (Tiempo: el tiempo es la magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos sujetos a cambio, de los sistemas sujetos a observación, es decir, el tiempo es la sucesión de momentos, y esta sucesión de momentos estará deformada por la gravedad del sistema de referencia donde esté situado el observador) Nuestra atracción era muy grande, nuestro tiempo pasó lentamente, no fue mucho ni poco tiempo, ha sido el exacto.

Fuimos tan felices hasta que puso los pies sobre la tierra. (Gravedad: es una de las cuatro interacciones originales, origina la aceleración que experimenta un objeto en las cercanías de otro objeto. Dicha fuerza es una ilusión, un efecto de la geometría. La tierra deforma el espacio-tiempo de nuestro entorno, de manera que el propio espacio nos empuja hacia el suelo. Ingravidez: pegamento que unía a Nadia y Luis. De pronto me vi, como un perro de nadie ladrando, a las puertas del cielo.

Tenían razón mis amantes en eso de que, antes, el bueno era yo, con una excepción: esta vez, yo no quería quererla querer y ella tampoco. El único problema de cuando te comes una palomita sin que le dé el aire es que te insertas en un presente que te obliga a renunciar a todos los posibles futuros y, más vale que lo disfrutes, el veneno del amor iba junto con la sal, pegado a la palomita. ¡Vaya que sí lo he disfrutado! Me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas. Desde la webcam, y, haciendo un exceso me tiró dos besos… uno por mejilla.

Y regresé a la maldición de sus ventanas tapiadas, a la perdición del internet sin su presencia, a las universitarias, fáciles y vacías, volviéndome loco dilapidando mi fortuna y ahorrando suspiros por si regresaba. Las esperanzas se han ido muriendo, igual que murió aquella rosa que le regale y cuidó tanto, como símbolo de nuestro amor, no sería extraño que en la mudanza se hubiera estropeado y ahí el principio del fin.
Dijo hola y adiós. Así de contundente y decidida fue, quizás fue lo que me enamoró. Y, el portazo sonó como un signo de interrogación, sospecho que así, se vengaba de otros y de mí. Sí, esa manera que tiene, determinante, práctica, independiente, eso me atrapó entre sus brazos y no quise salir más ahí. Siempre tuvo la frente muy alta, la lengua deliciosa y aún no puedo olvidar su falda muy corta.

Me abandonó, como se abandonan los zapatos viejos, como abandonó esta ciudad, destrozó el cristal de mis gafas que me impedían llorar, y lo único que me ha quedado son sus cartas, su perfume y un retrato. Quisiera prometer que no volveré a escribir de ella, para no agobiarla con mi blog de antologías, pero no sé si lo lograré. Me enamore de ella durante mes y medio y cuatro fines de semana, ¿cuántas noches me tomará olvidarla?

domingo, 6 de junio de 2010

Ya Lo Pasado ¿Pasado?

Baltasar Garzón Real, es un magistrado español, juez titular del Juzgado Central de Instrucciones número 5 de la audiencia nacional. Es Doctor Honoris Causa por la universidad de Jaén y veinte universidades más. Su éxito es resultado de su eficacia en el combate a las drogas en España, las investigaciones a ETA y su entorno, pero sobretodo por haber enjuiciado y acusado a Augusto Pinochet por genocidio durante la dictadura en Chile. También ha investigado sobre las desapariciones en la dictadura franquista, lo cual le ha acarreado muchos enemigos. Recientemente ha sido suspendido cautelarmente de sus funciones como juez por el Consejo General del Poder Judicial después de que se acordara la apertura de un juicio oral en contra del juez Garzón por presunta prevaricación. El juicio se abrió tras admitir una querella presentada por organizaciones de ultraderecha, es decir, los herederos del franquismo.

Muchos personajes españoles han reaccionado en contra del juez Garzón, como si quisieran tomar venganza histórica, entre ellos el novelista Javier Marías quien publicó en el diario El País un artículo en franca alusión a lo ocurrido con el juez, aquí un fragmento de lo que escribe:

“Una de las costumbres o modas que me parecen más inútiles y nocivas es pedir perdón por las cosas que uno no ha hecho, con la agravante, además, de que no está uno facultado para ello. Hay en esa práctica un elemento de masoquismo y otro de engreimiento, aunque parezcan propensiones contradictorias. Los actuales gobernantes o representantes de una institución se flagelan y se disculpan por las atrocidades o equivocaciones que cometieron, a veces en tiempos remotos, quienes rigieron los comportamientos de sus respectivos países o instituciones, y con las que ellos no han tenido nada que ver. Por otro, se arrogan absurdamente las capacidades para enmendarles la plana a sus predecesores muertos, como sino sólo se heredaran las culpas, sino también la posibilidad de expiarlas y de compensar los daños causados. Dar consuelo a sus herederos, no deja de ser una falacia bienintencionada y hueca que en la mayoría de los casos sólo tiene como fin halagar el narcisismo de quienes no han sido victimas pero disfrutan sintiéndoselo. Nada parece complacer tanto a las poblaciones actuales como la autocompasión y el victimismo; quizá no hay tampoco nada tan rentable. Lo cierto es que cada dos por tres un dirigente alemán se disculpa por los campos de concentración, clausurado cuando él aún era un niño; un papa del siglo XX presenta sus respetos a Galileo, que murió en 1642; los políticos suramericanos, con apellidos inequívocamente españoles, como Chávez o Morales, exigen en castellano que el Rey Juan Carlos se de golpes en el pecho por lo que en ultramar hicieron, en el siglo XVI, Colón, Cortes o Pizarro; los rusos se excusan ante Polonia, mientras el Japón se niega a hacerlo ante la China y Turquía ante Armenia, pese a las reiteradas peticiones de los bisnietos de los masacrados. Lo que pasó, pasó, y no hay quien lo rectifique, ni lo enmiende, ni lo repare.”

Todo esto lo escribe Marías sin reparar en que los silencios imperecederos son más vituperables que las aceptaciones tardías. Los silencios son, de muchos modos, una complicidad a los horrores del pasado. Que una persona se disculpe por los errores del pasado quiere decir que durante su gestión no volverá a ocurrir. Que el juez Baltasar Garzón reavive los crímenes del franquismo y por ellos la clase política quiera sacrificarlo, sólo es un indicador de que los fantasmas de la dictadura aún rondan por la España contemporánea. Las cosas nunca pasan, siempre dejan huella y determinan cada pensamiento, los pensamientos se ven reflejados en las actitudes y las actitudes en acciones. Javier Marías escribe como si el tiempo fuera un pagador que al final salda las cuentas, pero yo lo dudo mucho, el tiempo sólo hace que crezcan los intereses y la deuda se haga más grande. ¿Quién es uno para determinar en cuanto tiempo se olvida la ausencia de un padre o una madre desaparecida? Prueba de que las cosas nunca terminan es que los errores de una persona, y que alguna vez te beneficiaron, siguen su inercia y te quitan lo que te dieron. Sin embargo dice Fitzgerald “La prueba de una inteligencia superior es saber que las cosas no tienen remedio y mantenerse sin embargo decidido a cambiarlas”. ¿Nos volveremos a encontrar?

jueves, 27 de mayo de 2010

El Beso Del Mítico Cortázar


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultaneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Desde que decidí comenzar a escribir me había negado a poner algo de otro autor en este blog, pero éste texto es hermoso y no quería que pasara la oportunidad de tomar las palabras de Julio Cortázar y dedicártelas a ti, mi querida Nadia.

jueves, 6 de mayo de 2010

Dublinesca


Camino a la escuela escuchaba la radio como todos los días, sólo que está vez el conductor del noticiero que escucho, Leonardo Curzio, entrevistó al escritor Enrique Vila-Matas, pues el día 4 de mayo presentaría su nuevo libro, Dublinesca, en la librería Rosario Castellanos. Contaría con la presencia de Juan Villoro y Sergio Pitol. Ante tal evento no pude resistir y me aventure a la cita.

Dublinesca narra, el eclipse vital de Samuel Riba, un editor barcelonés, judío, que acaba de deshacerse de su editorial. Se encuentra en el ocaso de su vida, solo, vacío y olvidado. Ha publicado a muchos de los grandes de su época, pero como todo coleccionista añora la pieza esquiva que no pudo conseguir. En está vida de aburrimiento Samuel descubre Internet, no se separa de la computadora, se hace un hikikomori, mientras su esposa se vuelve budista. Es decir cada uno a su manera se orientaliza, ella madura preparándose para la vejez, mientras Samuel madura preparándose para una segunda “juventud”.

Después de un extraño sueño Samuel viaja a Dublín para celebrar el funeral de la era de Gutenberg, pues siente que el Ulises, de James Joyce es la obra máxima. Pero al celebrar el funeral del mundo (su propio mundo también) descubre que la ceremonia le permite tener algo que hacer. Es decir, encuentra su futuro en lo apocalíptico. Descubre que el libro impreso no morirá, sino convivirá con nuevos elementos.

Al igual que el protagonista de esta historia yo creo que el libro impreso no morirá, interactuará como lo hizo la opera con el cine, el radio con la televisión y tantas cosas que han sobrevivido al cambio no por nostalgia, sino por la calidad intrínseca de las cosas.

Por otra parte, la gran aportación que ha hecho el Internet al arte, es la democratización de la escritura, por ejemplo yo; desde hace mucho tiempo tenia ganas de escribir y sin embargo no lo hacia por falta de incentivos (de que servirían mis textos si no los puedo publicar) cuando descubrí que podía publicar en un blog me alegre y comencé a escribir. Sin importar que tan bien o que tan mal lo hago, es una de las cosas de las que me siento más orgulloso de hacer.


Pero ¿Por qué escribir? Hay autores que nos gustan, otros a los que admiramos y esa misma admiración nos provoca imitarlos, tal vez fue así que quise escribir, no por imitar a alguno en especial sino a todos aquellos que habían aportado algo a mi vida, como una forma de regresarles la cortesía.


Aún no sé si escribo para recordar o para entender. Una buena definición de entender es: explicar algo y predecir razonablemente lo que pasará con eso. También hay cosas que no escribiré nunca, no por levantisco, sino porque no me atrevo a tocarlas. Escribir es jugar al equilibrista entre el miedo y la humildad, entre el valor y la soberbia. Creo que ahí está el punto, mucho de lo que escribo es de lo que me siento orgulloso.


¿Habrán notado que escribo con cierta regularidad de una mujer que me hace muy feliz? Se llama Nadia. Últimamente he leído acerca del origen del universo. Parece que nuestro mundo es resultado de una energía azarosa. Pues si hubiera sido otra la carga eléctrica entre un protón y un electrón nuestro mundo no existiría. Esto me ha hecho reflexionar y creer que ser una parte conciente de este universo es en si ya una gloria, y estarlo compartiendo contigo, Nadia, son dos glorias.

lunes, 26 de abril de 2010

El Doctor Muerte, Tú y Yo

Ludwig Minelli, conocido como "El doctor muerte" es abogado que se autodescribe como hombre humanitario, ayuda a las personas a suicidarse. El verano pasado inauguro Blue Oasis, una propiedad que ha convertido en casa de la muerte al servicio de Dignitas. La organización que fundó en 1998. El eslogan de Dignitas dice así: “vive con dignidad, muere con dignidad”. Durante 12 años ha servido cócteles de pentobarbital, un barbitúrico altamente letal, a clientes de todo el mundo. A lo largo de este tiempo Minelli ha ayudado a matarse a más de mil personas, acaparando el mercado de lo que se ha denominado “turismo suicida”.

El suicidio asistido también es legal en Holanda, Bélgica y Luxemburgo, así como en los estados de Oregón, Washington y Montana. Aunque en todos estos lugares la práctica está restringida a personas con enfermedades terminales. En contraste el código penal suizo ha sido diseñado para que, sin miedo a ser procesado legalmente, puedas darle una pistola a alguien y ver como se vuela la tapa de los sesos. No hay requisito de residencia. Sólo hay dos condiciones: 1) que no tengas ningún interés personal en la muerte de la victima. 2) que ésta verifique una mente lucida al momento de jalar el gatillo.

Mi primer acercamiento con la eutanasia fue por la película Mar Adentro, dirigida por Alejandro Amenábar. Mar adentro es uno de los versos de un poema de Ramón Sampedro (el protagonista). Hay un momento de la película donde Ramón dice que el mar le dio la vida y el mar se la quitó, porque fue donde tuvo el accidente. El mar es, también, la sensación de escape. Es esa línea del horizonte que nunca se acaba, que representa el infinito.

En el momento en que vi la película no tenía un pensamiento claro al respecto, no sabía que era lo mejor para cada persona, y aún hoy, no sé cuál es la mejor decisión. Es casi tan o más complicado como la controversia de legalizar el aborto. Pero creo que he llegado a la mejor respuesta, al menos para mí. Cada caso es muy específico, no podemos hacer una legislación a partir de generalizaciones. No sé si exista esta figura legal, pero en el futbol cuando un árbitro no está seguro de alguna falta, lo que hace (o debería hacer) es dejarla correr. Lo mismo se podría hacer en el caso de la eutanasia y el aborto, ante la duda de que hacer en cada caso, lo mejor es despenalizarlos y que cada quien tome la decisión que más le convenga, es decir, dejarla correr.

¿Por qué escribo de esto? Pienso que cuando alguien comienza una relación con otra persona es como una vida, una vida juntos. Lo más normal es que ésta vida acaba cuando alguno deja de amar al otro, esto sería como un paro cardiaco. Cuando el otro le es infiel al primero es como un mal hepático. Éstos finales son dolorosos pero rápidos. Cuando los dos se dejan de amar al mismo tiempo (esto casi nunca ocurre) correspondería a la muerte natural. Pero ¿Qué pasa cuando ninguna de los dos se ha dejado de amar y sin embargo no pueden estar juntos por las circunstancias? Es como tener a un enfermo en coma, no sabes cómo va a despertar o siquiera si va a despertar. Lo menos cruel sería acabar con él, desconectarlo, al menos en apariencia.

Yo estoy a favor de que cada quien acabe con su vida en el momento que lo desee, aunque es fácil decir pero no tan fácil hacer. La cosa es estar ahí, en el momento de tomar una decisión y sostenerla, eso es lo verdaderamente complicado. Enfrentar el temor de perder lo único que tienes, enfrentar el demonio del amor o el egoísmo y vencerlo o dejarte vencer. ¡Vaya encrucijada!

Aún no sé que hacer, dejar que siga viviendo parece una crueldad hacia el exterior, pero es más crueldad matar lo que me ha hecho feliz, incluso a la distancia. Pero esas crueldades no lo son en realidad. Cada época, cada cultura, cada costumbre y en el último de los casos, cada hombre y estilo tienen sus ternuras y durezas peculiares. Sus crueldades y bellezas; consideran ciertos sufrimientos como naturales; se aceptan cierto males con paciencia. La vida humana se convierte en verdadero dolor, en verdadero infierno sólo allí en donde dos épocas, dos culturas o religiones se entrecruzan.

Me falta descubrir cuáles son mis ternuras, durezas, crueldades y bellezas y así poder tomar una resolución. Mientras tanto dejaré que mi barco vaya mar adentro y quién sabe si allá, haya algo más.

martes, 20 de abril de 2010

México Vs El Destino


En múltiples ocasiones he oído como la gente se queja del monopolio que ha ejercido Telmex en nuestro país, no obstante, nadie ha dado una explicación del por qué de éste monopolio. Existen monopolios naturales debido a que el mercado es muy pequeño y la inversión en infraestructura debe ser muy grande. Cuando me refiero a un mercado pequeño no hago referencia al tamaño de la población, si así fuera México sería un mercado muy grande y Alemania muy pequeño, hago referencia al poder de compra de ésta población, por eso México es un mercado pequeño y Alemania un mercado muy grande, lo que John Maynard Keynes definió como demanda efectiva. Pero para explicar porque es mejor para el desarrollo de un mercado pequeño un monopolio, utilizaré el ejemplo de Ragnar Nurkse que me parece altamente explicativo.

“Supongamos que Robinson Crusoe doscientos o trecientos clavos (que obtuvo, digamos, de una caja de madera arrojada en la playa de su isla) y quisiera clavarlos en algún árbol para colgar sus redes de pescar o sus efectos personales. Lo primero que le convendría sería sentarse y hacer un martillo sencillo para fijar los clavos en los árboles. Su esfuerzo total se reduciría; haría el trabajo más rápidamente. Pero si tuviera solamente dos o tres clavos no valdría la pena hacer un martillo. Recogería y usaría una piedra que sirviera para el caso. Sería un método lento e inconveniente; pero sería antieconómico producir equipo de capital en la forma de un martillo sólo para mete dos o tres clavos en un árbol.”

De igual forma pasó en México, el tamaño del mercado (representado por los clavos) no genera incentivos para que muchas empresas inviertan, por lo tanto, se da como incentivo a una sola empresa la explotación de todo el mercado.

Se critican leyes que se promulgan, la mayoría de éstas críticas son superficiales, sin conocimiento de causa, y las personas tienden a repetir como pericos los argumentos que utiliza la oposición, sin reparar en que estos argumentos obedecen a ciertas lógicas, muchas veces con el fin de preservar el status quo o los intereses de ciertos grupos (si se fijan estoy utilizando las mismas palabras que se utilizan para descalificar, aunque en mi caso es para argumentar. Lo hago porque La verdad podría hallarse no tanto en el objeto precioso de nuestras obsesiones, sino acaso en el dedo que las señala.)

Hace cuatro años se promulgo una ley, que según los expertos beneficiaba a la empresa Televisa, ésta ley fue conocida como Ley Televisa. Un par de semanas atrás, el gobierno de Estados Unidos pronuncio su rechazo al bloqueo que existe en México en materia de telecomunicaciones, especialmente en la telefonía (como si fuera una ampliación a lo que se conoció como el Consenso de Washington). Coincidentemente el Presidente Felipe Calderón Hinojosa presenta una iniciativa para fortalecer las facultades de la Comisión Federal De Competencia.

Primer apunte. Cuando, por decreto presidencial, ocurrió la extinción de Luz y fuerza del centro, muchas personas protestaron pidiendo que también se terminara con los privilegios de personas como Elba Esther Gordillo, Carlos Slim, Francisco Hernández Juárez, etc. Bueno, pues esta iniciativa que presentó el Presidente lleva un objetivo muy claro, acabar con el monopolio de Carlos Slim, sin embargo, nadie la ha llamado la Ley Contra Slim. Creo que es claro que sólo se busca resaltar lo malo.

Segundo apunte. El problema que le veo a ésta iniciativa es el instinto a creer en el poder mágico de las leyes para transformar la realidad. Se cree que en cuanto entre en vigor ésta ley cambiarán las condiciones del mercado y con ello la realidad de las personas, pero esto no es ni será así. Si a esto le aumentamos que la ley no otorga a la Comisión de suficientes “dientes” para combatir eficazmente a los muchos monopolios que nos aquejan, entonces esto solamente es un paliativo.

Ahora (no quiero ser negativo) supongamos que la ley funciona tal y como se ha planeado y, se le otorguen verdaderas facultades a la Comisión para ejercer medidas vinculantes a los monopolios, es decir, la posibilidad de emitir medidas cautelares, de incrementar significativamente el monto de las multas que impone e incluso crear delitos para castigar prácticas monopólicas como la colusión. El problema es que el incremento de las sanciones no genera automáticamente un efecto disuasivo, máxime que su aplicación efectiva, en particular en materia penal, resulta casi imposible en la práctica.

Una reforma de poder que acabe con la impunidad, con los privilegios de los sindicatos, los monopolios empresariales, las exenciones fiscales, la tramitología, la incapacidad y la corrupción burocrática, sería mucho mejor. Con éste tipo de medidas solamente queda de manifiesto que se cree en las instituciones políticas. ¡Noticia! las instituciones políticas no crean incentivos. ¿Qué incentivos tienen los contribuyentes para pagar los impuestos? Ninguno, entre otras cosas porque no hay un Estado capaz de recaudar de manera eficiente. ¿Qué incentivos hay para no delinquir? No hay, porque la probabilidad de que te agarren es remota y más remota de que la averiguación previa esté bien hecha, te giren una orden de aprehensión, te finquen responsabilidad y te condenen así la pena sea de cuatro mil años.

Tercer apunte. Aunado a todas las críticas que se le hacen al monopolio de Telmex, existe un clima de desconfianza visceral de amplios sectores de la población por todo lo que tenga que ver con el mercado. La paradoja es que mientras no aceptemos al mercado no podremos darle su justo valor en las sociedades liberales. Y un dato crítico se ignora: para que haya economías de mercado sanas y vigorosas se requiere de Estados fuertes e independientes de los intereses económicos. Un Estado fuerte pero limitado, capaz de hacer cumplir los contratos, proteger los derechos de las personas, construir infraestructura y proveer de bienes públicos. Esto es la precondición de una economía liberal.

Expuesto lo anterior lanzo unas preguntas al aire ¿Por qué el ejecutivo federal no deja de elaborar iniciativas de ley, que sólo aumentan el súper elaboradísimo andamiaje burocrático? Que lo único que hacen es entorpecer y encarecer las inversiones en nuestro país ¿Por qué no atienden los problemas en su origen sin aumentar todo éste “Estados de Derecho” que no sirve para nada? Sino se hacen bien las leyes desde su base, lo que se está haciendo es construir castillos en el aire, y últimamente están de moda los terremotos.