jueves, 27 de mayo de 2010

El Beso Del Mítico Cortázar


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultaneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Desde que decidí comenzar a escribir me había negado a poner algo de otro autor en este blog, pero éste texto es hermoso y no quería que pasara la oportunidad de tomar las palabras de Julio Cortázar y dedicártelas a ti, mi querida Nadia.

jueves, 6 de mayo de 2010

Dublinesca


Camino a la escuela escuchaba la radio como todos los días, sólo que está vez el conductor del noticiero que escucho, Leonardo Curzio, entrevistó al escritor Enrique Vila-Matas, pues el día 4 de mayo presentaría su nuevo libro, Dublinesca, en la librería Rosario Castellanos. Contaría con la presencia de Juan Villoro y Sergio Pitol. Ante tal evento no pude resistir y me aventure a la cita.

Dublinesca narra, el eclipse vital de Samuel Riba, un editor barcelonés, judío, que acaba de deshacerse de su editorial. Se encuentra en el ocaso de su vida, solo, vacío y olvidado. Ha publicado a muchos de los grandes de su época, pero como todo coleccionista añora la pieza esquiva que no pudo conseguir. En está vida de aburrimiento Samuel descubre Internet, no se separa de la computadora, se hace un hikikomori, mientras su esposa se vuelve budista. Es decir cada uno a su manera se orientaliza, ella madura preparándose para la vejez, mientras Samuel madura preparándose para una segunda “juventud”.

Después de un extraño sueño Samuel viaja a Dublín para celebrar el funeral de la era de Gutenberg, pues siente que el Ulises, de James Joyce es la obra máxima. Pero al celebrar el funeral del mundo (su propio mundo también) descubre que la ceremonia le permite tener algo que hacer. Es decir, encuentra su futuro en lo apocalíptico. Descubre que el libro impreso no morirá, sino convivirá con nuevos elementos.

Al igual que el protagonista de esta historia yo creo que el libro impreso no morirá, interactuará como lo hizo la opera con el cine, el radio con la televisión y tantas cosas que han sobrevivido al cambio no por nostalgia, sino por la calidad intrínseca de las cosas.

Por otra parte, la gran aportación que ha hecho el Internet al arte, es la democratización de la escritura, por ejemplo yo; desde hace mucho tiempo tenia ganas de escribir y sin embargo no lo hacia por falta de incentivos (de que servirían mis textos si no los puedo publicar) cuando descubrí que podía publicar en un blog me alegre y comencé a escribir. Sin importar que tan bien o que tan mal lo hago, es una de las cosas de las que me siento más orgulloso de hacer.


Pero ¿Por qué escribir? Hay autores que nos gustan, otros a los que admiramos y esa misma admiración nos provoca imitarlos, tal vez fue así que quise escribir, no por imitar a alguno en especial sino a todos aquellos que habían aportado algo a mi vida, como una forma de regresarles la cortesía.


Aún no sé si escribo para recordar o para entender. Una buena definición de entender es: explicar algo y predecir razonablemente lo que pasará con eso. También hay cosas que no escribiré nunca, no por levantisco, sino porque no me atrevo a tocarlas. Escribir es jugar al equilibrista entre el miedo y la humildad, entre el valor y la soberbia. Creo que ahí está el punto, mucho de lo que escribo es de lo que me siento orgulloso.


¿Habrán notado que escribo con cierta regularidad de una mujer que me hace muy feliz? Se llama Nadia. Últimamente he leído acerca del origen del universo. Parece que nuestro mundo es resultado de una energía azarosa. Pues si hubiera sido otra la carga eléctrica entre un protón y un electrón nuestro mundo no existiría. Esto me ha hecho reflexionar y creer que ser una parte conciente de este universo es en si ya una gloria, y estarlo compartiendo contigo, Nadia, son dos glorias.

lunes, 26 de abril de 2010

El Doctor Muerte, Tú y Yo

Ludwig Minelli, conocido como "El doctor muerte" es abogado que se autodescribe como hombre humanitario, ayuda a las personas a suicidarse. El verano pasado inauguro Blue Oasis, una propiedad que ha convertido en casa de la muerte al servicio de Dignitas. La organización que fundó en 1998. El eslogan de Dignitas dice así: “vive con dignidad, muere con dignidad”. Durante 12 años ha servido cócteles de pentobarbital, un barbitúrico altamente letal, a clientes de todo el mundo. A lo largo de este tiempo Minelli ha ayudado a matarse a más de mil personas, acaparando el mercado de lo que se ha denominado “turismo suicida”.

El suicidio asistido también es legal en Holanda, Bélgica y Luxemburgo, así como en los estados de Oregón, Washington y Montana. Aunque en todos estos lugares la práctica está restringida a personas con enfermedades terminales. En contraste el código penal suizo ha sido diseñado para que, sin miedo a ser procesado legalmente, puedas darle una pistola a alguien y ver como se vuela la tapa de los sesos. No hay requisito de residencia. Sólo hay dos condiciones: 1) que no tengas ningún interés personal en la muerte de la victima. 2) que ésta verifique una mente lucida al momento de jalar el gatillo.

Mi primer acercamiento con la eutanasia fue por la película Mar Adentro, dirigida por Alejandro Amenábar. Mar adentro es uno de los versos de un poema de Ramón Sampedro (el protagonista). Hay un momento de la película donde Ramón dice que el mar le dio la vida y el mar se la quitó, porque fue donde tuvo el accidente. El mar es, también, la sensación de escape. Es esa línea del horizonte que nunca se acaba, que representa el infinito.

En el momento en que vi la película no tenía un pensamiento claro al respecto, no sabía que era lo mejor para cada persona, y aún hoy, no sé cuál es la mejor decisión. Es casi tan o más complicado como la controversia de legalizar el aborto. Pero creo que he llegado a la mejor respuesta, al menos para mí. Cada caso es muy específico, no podemos hacer una legislación a partir de generalizaciones. No sé si exista esta figura legal, pero en el futbol cuando un árbitro no está seguro de alguna falta, lo que hace (o debería hacer) es dejarla correr. Lo mismo se podría hacer en el caso de la eutanasia y el aborto, ante la duda de que hacer en cada caso, lo mejor es despenalizarlos y que cada quien tome la decisión que más le convenga, es decir, dejarla correr.

¿Por qué escribo de esto? Pienso que cuando alguien comienza una relación con otra persona es como una vida, una vida juntos. Lo más normal es que ésta vida acaba cuando alguno deja de amar al otro, esto sería como un paro cardiaco. Cuando el otro le es infiel al primero es como un mal hepático. Éstos finales son dolorosos pero rápidos. Cuando los dos se dejan de amar al mismo tiempo (esto casi nunca ocurre) correspondería a la muerte natural. Pero ¿Qué pasa cuando ninguna de los dos se ha dejado de amar y sin embargo no pueden estar juntos por las circunstancias? Es como tener a un enfermo en coma, no sabes cómo va a despertar o siquiera si va a despertar. Lo menos cruel sería acabar con él, desconectarlo, al menos en apariencia.

Yo estoy a favor de que cada quien acabe con su vida en el momento que lo desee, aunque es fácil decir pero no tan fácil hacer. La cosa es estar ahí, en el momento de tomar una decisión y sostenerla, eso es lo verdaderamente complicado. Enfrentar el temor de perder lo único que tienes, enfrentar el demonio del amor o el egoísmo y vencerlo o dejarte vencer. ¡Vaya encrucijada!

Aún no sé que hacer, dejar que siga viviendo parece una crueldad hacia el exterior, pero es más crueldad matar lo que me ha hecho feliz, incluso a la distancia. Pero esas crueldades no lo son en realidad. Cada época, cada cultura, cada costumbre y en el último de los casos, cada hombre y estilo tienen sus ternuras y durezas peculiares. Sus crueldades y bellezas; consideran ciertos sufrimientos como naturales; se aceptan cierto males con paciencia. La vida humana se convierte en verdadero dolor, en verdadero infierno sólo allí en donde dos épocas, dos culturas o religiones se entrecruzan.

Me falta descubrir cuáles son mis ternuras, durezas, crueldades y bellezas y así poder tomar una resolución. Mientras tanto dejaré que mi barco vaya mar adentro y quién sabe si allá, haya algo más.

martes, 20 de abril de 2010

México Vs El Destino


En múltiples ocasiones he oído como la gente se queja del monopolio que ha ejercido Telmex en nuestro país, no obstante, nadie ha dado una explicación del por qué de éste monopolio. Existen monopolios naturales debido a que el mercado es muy pequeño y la inversión en infraestructura debe ser muy grande. Cuando me refiero a un mercado pequeño no hago referencia al tamaño de la población, si así fuera México sería un mercado muy grande y Alemania muy pequeño, hago referencia al poder de compra de ésta población, por eso México es un mercado pequeño y Alemania un mercado muy grande, lo que John Maynard Keynes definió como demanda efectiva. Pero para explicar porque es mejor para el desarrollo de un mercado pequeño un monopolio, utilizaré el ejemplo de Ragnar Nurkse que me parece altamente explicativo.

“Supongamos que Robinson Crusoe doscientos o trecientos clavos (que obtuvo, digamos, de una caja de madera arrojada en la playa de su isla) y quisiera clavarlos en algún árbol para colgar sus redes de pescar o sus efectos personales. Lo primero que le convendría sería sentarse y hacer un martillo sencillo para fijar los clavos en los árboles. Su esfuerzo total se reduciría; haría el trabajo más rápidamente. Pero si tuviera solamente dos o tres clavos no valdría la pena hacer un martillo. Recogería y usaría una piedra que sirviera para el caso. Sería un método lento e inconveniente; pero sería antieconómico producir equipo de capital en la forma de un martillo sólo para mete dos o tres clavos en un árbol.”

De igual forma pasó en México, el tamaño del mercado (representado por los clavos) no genera incentivos para que muchas empresas inviertan, por lo tanto, se da como incentivo a una sola empresa la explotación de todo el mercado.

Se critican leyes que se promulgan, la mayoría de éstas críticas son superficiales, sin conocimiento de causa, y las personas tienden a repetir como pericos los argumentos que utiliza la oposición, sin reparar en que estos argumentos obedecen a ciertas lógicas, muchas veces con el fin de preservar el status quo o los intereses de ciertos grupos (si se fijan estoy utilizando las mismas palabras que se utilizan para descalificar, aunque en mi caso es para argumentar. Lo hago porque La verdad podría hallarse no tanto en el objeto precioso de nuestras obsesiones, sino acaso en el dedo que las señala.)

Hace cuatro años se promulgo una ley, que según los expertos beneficiaba a la empresa Televisa, ésta ley fue conocida como Ley Televisa. Un par de semanas atrás, el gobierno de Estados Unidos pronuncio su rechazo al bloqueo que existe en México en materia de telecomunicaciones, especialmente en la telefonía (como si fuera una ampliación a lo que se conoció como el Consenso de Washington). Coincidentemente el Presidente Felipe Calderón Hinojosa presenta una iniciativa para fortalecer las facultades de la Comisión Federal De Competencia.

Primer apunte. Cuando, por decreto presidencial, ocurrió la extinción de Luz y fuerza del centro, muchas personas protestaron pidiendo que también se terminara con los privilegios de personas como Elba Esther Gordillo, Carlos Slim, Francisco Hernández Juárez, etc. Bueno, pues esta iniciativa que presentó el Presidente lleva un objetivo muy claro, acabar con el monopolio de Carlos Slim, sin embargo, nadie la ha llamado la Ley Contra Slim. Creo que es claro que sólo se busca resaltar lo malo.

Segundo apunte. El problema que le veo a ésta iniciativa es el instinto a creer en el poder mágico de las leyes para transformar la realidad. Se cree que en cuanto entre en vigor ésta ley cambiarán las condiciones del mercado y con ello la realidad de las personas, pero esto no es ni será así. Si a esto le aumentamos que la ley no otorga a la Comisión de suficientes “dientes” para combatir eficazmente a los muchos monopolios que nos aquejan, entonces esto solamente es un paliativo.

Ahora (no quiero ser negativo) supongamos que la ley funciona tal y como se ha planeado y, se le otorguen verdaderas facultades a la Comisión para ejercer medidas vinculantes a los monopolios, es decir, la posibilidad de emitir medidas cautelares, de incrementar significativamente el monto de las multas que impone e incluso crear delitos para castigar prácticas monopólicas como la colusión. El problema es que el incremento de las sanciones no genera automáticamente un efecto disuasivo, máxime que su aplicación efectiva, en particular en materia penal, resulta casi imposible en la práctica.

Una reforma de poder que acabe con la impunidad, con los privilegios de los sindicatos, los monopolios empresariales, las exenciones fiscales, la tramitología, la incapacidad y la corrupción burocrática, sería mucho mejor. Con éste tipo de medidas solamente queda de manifiesto que se cree en las instituciones políticas. ¡Noticia! las instituciones políticas no crean incentivos. ¿Qué incentivos tienen los contribuyentes para pagar los impuestos? Ninguno, entre otras cosas porque no hay un Estado capaz de recaudar de manera eficiente. ¿Qué incentivos hay para no delinquir? No hay, porque la probabilidad de que te agarren es remota y más remota de que la averiguación previa esté bien hecha, te giren una orden de aprehensión, te finquen responsabilidad y te condenen así la pena sea de cuatro mil años.

Tercer apunte. Aunado a todas las críticas que se le hacen al monopolio de Telmex, existe un clima de desconfianza visceral de amplios sectores de la población por todo lo que tenga que ver con el mercado. La paradoja es que mientras no aceptemos al mercado no podremos darle su justo valor en las sociedades liberales. Y un dato crítico se ignora: para que haya economías de mercado sanas y vigorosas se requiere de Estados fuertes e independientes de los intereses económicos. Un Estado fuerte pero limitado, capaz de hacer cumplir los contratos, proteger los derechos de las personas, construir infraestructura y proveer de bienes públicos. Esto es la precondición de una economía liberal.

Expuesto lo anterior lanzo unas preguntas al aire ¿Por qué el ejecutivo federal no deja de elaborar iniciativas de ley, que sólo aumentan el súper elaboradísimo andamiaje burocrático? Que lo único que hacen es entorpecer y encarecer las inversiones en nuestro país ¿Por qué no atienden los problemas en su origen sin aumentar todo éste “Estados de Derecho” que no sirve para nada? Sino se hacen bien las leyes desde su base, lo que se está haciendo es construir castillos en el aire, y últimamente están de moda los terremotos.

viernes, 26 de marzo de 2010

La cuadratura del círculo

En varios momentos de mi vida diversas personas me han preguntado ¿por qué las matemáticas son útiles, y por qué te gustan? He tratado de explicarlo de formas que discrepen con el común de las personas pero nunca lo he logrado. Ahora que estoy en la recta final del noveno trimestre y que tengo un poco de tiempo -¡sí, como no!- me he dado a la tarea de encontrar una explicación a esta interrogante.

Mientra buscaba encontré un acertijo la cuadratura del círculo, consiste en hallar –con sólo regla y compás- un cuadrado que posea un área que sea igual a la de un círculo dado. Parece que en otro tiempo, algunas personas soñando con la indubitable fama que les proporcionaría resolver este problema se obcecaron peligrosamente. Para los que no conocían este acertijo, de una vez se los adelanto, no tiene solución. ¿Por qué? Siendo π r2 el área del círculo y b2 el área del cuadrado, donde r y b son el radio del círculo y el lado del cuadrado respectivamente, se verifica que, para el cuadrado de área igual a la del círculo, b=r √π En otras palabras, el radio del círculo y el lado del cuadrado son proporcionales siendo √π el factor de proporción. Pero, ¿cuál es el problema de todo esto? π Es un número irracional mientras que b es un número racional, y esto los hace incomparables.

Número irracionales. Es cualquier número real que no puede ser expresado como una fracción de dos enteros, donde esta fracción es irreducible, tiende a infinito y además no tiene un patrón que se repita. Números racionales. Es todo número que puede representarse como el cociente de dos enteros con denominador distinto de cero. Aunque dentro de los números racionales hay algunos que tienden a infinito, por ejemplo 1/3=0.3333… este número tiene un patrón y se repite siempre.

Cuando descubrí esto me sentí agobiado y lejos de probar la belleza de las matemáticas indudablemente había logrado lo contrario. Encontré la historia del número que me trajo tantos problemas: el número Pi. No les contare mucho, sólo contare lo que descubrí. π≈3.14159265358979323846… Así continua hasta el infinito y como ya había mencionado no tiene ningún patrón que se repita, los números van tomando su lugar de forma estocástica. De alguna forma, como si una fuerza superior quisiera que me diera cuenta de algo, le asigne una letra a cada número, entonces las letras aparecían de forma desordenada, más o menos así –hfkdiufnoiwoswfbhjk- pero no claudique fácilmente y una secuencia de letras que decía algo emergió:

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor…” y seguía cientos de páginas más hasta que se perdía y volvían las letras sin sentido. Esto me intrigó y seguí buscando:

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo…” Nuevamente, después de estas palabras que describían escenas e historias exquisitas, se perdía sólo un resquicio, para dar paso a un nuevo placer.

“Si habláramos de filosofía ideal, contemplaríamos dos aspectos: primero, considerar a Dios como creador del genero humano y, segundo, reconocer los fines que Él ha dictado para el hombre. No se necesitaría nada más, pues con base en esto solamente, el hombre sería capaz de establecer reglas de conducta para orientarse en el camino de la vida…” Todos los libros que se habían escrito cabían en el número Pi. Y no sólo eso.

-27 de diciembre del 2009, siete de la noche aproximadamente, Luis camina hacía la casa de una amiga para ver una película, entra a una tienda y compra dos bolsas de palomitas de maíz, ¿Quién podría creer que las palomitas de maíz se pueden comer sin que les de el aire? Luis todavía no lo sabe, pero este es el comienzo de una hermosa relación.-

Así es, en el número Pi no solamente caben todos los libros que se han escrito, también caben las historias de las personas que han vivido y vivirán en este mundo. Por eso, son bellas las matemáticas.

PD: Gracias por estos tres meses.

jueves, 25 de marzo de 2010

Luces, cámara y acción


El principal objetivo para escribir en este blog era que yo pudiera expresar ideas –relativamente originales, pues parece que ya nada es completamente original en este mundo, en otras palabras, no hay nada nuevo bajo el sol- establecer un vinculo con las personas que leyeran estas ideas y comentaran al respecto.

En lo que respecta a mí, he cumplido. Lo que no he logrado es que las personas comenten sobre lo que escribo. En un principio creí que nadie leía este blog, afortunadamente es una idea equivocada, ¡casi nadie lee este blog! Aunque últimamente me he encontrado con un número creciente de lectores.

Entonces surge la pregunta ¿Por qué si me leen no opinan al respecto? La primera respuesta que se me ocurre es, mis lectores no saben que me gustaría que opinaran; la segunda, yo tampoco les he dado la oportunidad de que lo hagan; y la tercera, tal vez sean tímidos.

Sin importar cuál sea la razón, hoy abriré un espacio para mis lectores, ¿de qué manera? Formulándoles una pregunta -sencilla y sin ganas de fastidiar, simplemente para conocernos y tal vez reflexionar sobre algo, lo que ustedes quieran- creo que esta pregunta es bastante original, y si no lo es, ustedes disculpen, la verdad que es que yo nunca la había escuchado. La pregunta es:

Si todo lo que has vivido hasta ahora o un suceso en especial (si lo quieres compartir sería bueno) fuera una película, ¿Quién te gustaría que la dirigiera? La única condición es que sea un director más o menos conocido. Eso es todo, no queda más que pensarle un poquito y escribirlo, en una de esas descubren que es divertido.

domingo, 21 de febrero de 2010

Amores Que Matan Nunca Mueren.

Después de haber llevado a su amor al fatídico destino que los separaba, entró a su casa, entre los brazos llevaba algunos objetos que le había regresado, se aferraba a ellos como el último adarme del amor que vivió con ella. De pronto apareció su madre -ofreció sus brazos para que se desahogara- consiente del dolor que lo embriagaba, él sin pensarlo ni un instante tomó el ofrecimiento y murió.

En el transcurso de la vida, las personas se tienen que desprender de cosas que quieren o de personas a las cuales aman, por mejorar las circunstancias que los rodean y de manera implícita por evitar carencias a sus descendientes. En cada persona que uno ama deja una fracción de su espíritu, y una vez que nos despedimos de ella, expira una pequeña parte de nosotros.

“Soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad”, dice Silvio Rodríguez. Ésta frase siempre le pareció reveladora. Se daba cuenta de todas las cosas de las cuales gozaba y por las cuales no había tenido que trabajar. Sus antepasados ya lo habían hecho por él. Pero ahora esa misma frase le calaba más en el alma, porque sabía que para que él estuviera ahí en ese momento sus antepasados había muerto no una, sino varias veces.

Esa noche también aprendió que el amor duele, y no es sólo una figura literaria o mera retórica. No, en verdad el amor duele, físicamente duele. Esa noche su corazón se comprimió tanto que lloró, lloró como hacia años que no lo hacía. Advirtió que no sólo lloraba por el amor que acababa de dejar, también lo hacía por todas las personas que lo tuvieron que dejar en el camino y no había podido llorarles. Por los muertos de su felicidad.

Han pasado varios días desde aquella noche en que murió por primera vez. El dolor sigue latente y aunque el futuro se presenta incierto, le queda el consuelo de: haberla amado cada instante en su máxima expresión; haberle entregado el alma y no morir en el intento, sino morir amándola. Como dice Joaquín Sabina: porque el amor cuando no muere mata. Porque amores que matan nunca mueren.