lunes, 5 de julio de 2010
Evolucionando
miércoles, 23 de junio de 2010
Simply Red - Everytime We Say Goodbye [Live On Parkinson]
viernes, 11 de junio de 2010
Mes Y Medio Y Cuatro Fines De Semana
domingo, 6 de junio de 2010
Ya Lo Pasado ¿Pasado?
jueves, 27 de mayo de 2010
El Beso Del Mítico Cortázar
jueves, 6 de mayo de 2010
Dublinesca
Pero ¿Por qué escribir? Hay autores que nos gustan, otros a los que admiramos y esa misma admiración nos provoca imitarlos, tal vez fue así que quise escribir, no por imitar a alguno en especial sino a todos aquellos que habían aportado algo a mi vida, como una forma de regresarles la cortesía.
Aún no sé si escribo para recordar o para entender. Una buena definición de entender es: explicar algo y predecir razonablemente lo que pasará con eso. También hay cosas que no escribiré nunca, no por levantisco, sino porque no me atrevo a tocarlas. Escribir es jugar al equilibrista entre el miedo y la humildad, entre el valor y la soberbia. Creo que ahí está el punto, mucho de lo que escribo es de lo que me siento orgulloso.
¿Habrán notado que escribo con cierta regularidad de una mujer que me hace muy feliz? Se llama Nadia. Últimamente he leído acerca del origen del universo. Parece que nuestro mundo es resultado de una energía azarosa. Pues si hubiera sido otra la carga eléctrica entre un protón y un electrón nuestro mundo no existiría. Esto me ha hecho reflexionar y creer que ser una parte conciente de este universo es en si ya una gloria, y estarlo compartiendo contigo, Nadia, son dos glorias.
lunes, 26 de abril de 2010
El Doctor Muerte, Tú y Yo

Ludwig Minelli, conocido como "El doctor muerte" es abogado que se autodescribe como hombre humanitario, ayuda a las personas a suicidarse. El verano pasado inauguro Blue Oasis, una propiedad que ha convertido en casa de la muerte al servicio de Dignitas. La organización que fundó en 1998. El eslogan de Dignitas dice así: “vive con dignidad, muere con dignidad”. Durante 12 años ha servido cócteles de pentobarbital, un barbitúrico altamente letal, a clientes de todo el mundo. A lo largo de este tiempo Minelli ha ayudado a matarse a más de mil personas, acaparando el mercado de lo que se ha denominado “turismo suicida”.
El suicidio asistido también es legal en Holanda, Bélgica y Luxemburgo, así como en los estados de Oregón, Washington y Montana. Aunque en todos estos lugares la práctica está restringida a personas con enfermedades terminales. En contraste el código penal suizo ha sido diseñado para que, sin miedo a ser procesado legalmente, puedas darle una pistola a alguien y ver como se vuela la tapa de los sesos. No hay requisito de residencia. Sólo hay dos condiciones: 1) que no tengas ningún interés personal en la muerte de la victima. 2) que ésta verifique una mente lucida al momento de jalar el gatillo.
Mi primer acercamiento con la eutanasia fue por la película Mar Adentro, dirigida por Alejandro Amenábar. Mar adentro es uno de los versos de un poema de Ramón Sampedro (el protagonista). Hay un momento de la película donde Ramón dice que el mar le dio la vida y el mar se la quitó, porque fue donde tuvo el accidente. El mar es, también, la sensación de escape. Es esa línea del horizonte que nunca se acaba, que representa el infinito.
En el momento en que vi la película no tenía un pensamiento claro al respecto, no sabía que era lo mejor para cada persona, y aún hoy, no sé cuál es la mejor decisión. Es casi tan o más complicado como la controversia de legalizar el aborto. Pero creo que he llegado a la mejor respuesta, al menos para mí. Cada caso es muy específico, no podemos hacer una legislación a partir de generalizaciones. No sé si exista esta figura legal, pero en el futbol cuando un árbitro no está seguro de alguna falta, lo que hace (o debería hacer) es dejarla correr. Lo mismo se podría hacer en el caso de la eutanasia y el aborto, ante la duda de que hacer en cada caso, lo mejor es despenalizarlos y que cada quien tome la decisión que más le convenga, es decir, dejarla correr.
¿Por qué escribo de esto? Pienso que cuando alguien comienza una relación con otra persona es como una vida, una vida juntos. Lo más normal es que ésta vida acaba cuando alguno deja de amar al otro, esto sería como un paro cardiaco. Cuando el otro le es infiel al primero es como un mal hepático. Éstos finales son dolorosos pero rápidos. Cuando los dos se dejan de amar al mismo tiempo (esto casi nunca ocurre) correspondería a la muerte natural. Pero ¿Qué pasa cuando ninguna de los dos se ha dejado de amar y sin embargo no pueden estar juntos por las circunstancias? Es como tener a un enfermo en coma, no sabes cómo va a despertar o siquiera si va a despertar. Lo menos cruel sería acabar con él, desconectarlo, al menos en apariencia.
Yo estoy a favor de que cada quien acabe con su vida en el momento que lo desee, aunque es fácil decir pero no tan fácil hacer. La cosa es estar ahí, en el momento de tomar una decisión y sostenerla, eso es lo verdaderamente complicado. Enfrentar el temor de perder lo único que tienes, enfrentar el demonio del amor o el egoísmo y vencerlo o dejarte vencer. ¡Vaya encrucijada!
Aún no sé que hacer, dejar que siga viviendo parece una crueldad hacia el exterior, pero es más crueldad matar lo que me ha hecho feliz, incluso a la distancia. Pero esas crueldades no lo son en realidad. Cada época, cada cultura, cada costumbre y en el último de los casos, cada hombre y estilo tienen sus ternuras y durezas peculiares. Sus crueldades y bellezas; consideran ciertos sufrimientos como naturales; se aceptan cierto males con paciencia. La vida humana se convierte en verdadero dolor, en verdadero infierno sólo allí en donde dos épocas, dos culturas o religiones se entrecruzan.
Me falta descubrir cuáles son mis ternuras, durezas, crueldades y bellezas y así poder tomar una resolución. Mientras tanto dejaré que mi barco vaya mar adentro y quién sabe si allá, haya algo más.


