lunes, 22 de junio de 2009

La maldición de Okamot

¡¡Ramón, Ramón!!-Chinga, ¿porqué no abres?- eso fue lo primero que escuche cuando me quite los audífonos, había estado escuchando a Elvis todo el día, en especial All shock up, canción que me mueve por dentro. Me asome por la ventana de mi recamara hacia el pasillo para ver quién gritaba. Era un hombre de 60 años aproximadamente, esbelto (cuerpo de torero como diría mi abuelo) la parte más alta de su cabeza estaba un metro setenta y cinco sobre el suelo, su cabello entrecano peinado perfectamente hacia atrás, piel morena, bigote bien recortado, la camisa era blanquísima, el traje y la corbata eran del color de la noche, cuando se acaba la esperanza.

Salí al pasillo, disfrazando mi curiosidad con un falso servilismo y con voz tímida pregunte -¿puedo ayudarle en algo señor?- me miró como quien se inconforma con el destino por comisionarle la tarea de ayudarlo a un ser imberbe, y me dijo –Estoy buscando a Ramón, es mi hijo, he intentado localizarlo por teléfono, en su trabajo, con sus amigos, ahora en su apartamento y no me responde, ¿lo conoces, sabes algo de él?- Conocí a Ramón un par de años antes, cuando se mudo al edifico, vivíamos en el mismo piso, era un tipo callado, sólo lo saludaba y siempre traía un morral, creo que se dedicaba a arreglar computadoras. En ese momento me acorde que tenía varias semanas que no lo veía y respondí dudoso –sí, claro que lo conozco, pero no lo he visto en varios días- el hombre dio media vuelta y se dirigió hacia las escaleras, y agotando el último recurso preguntó. ¿Habrá alguna forma de entrar a su departamento?

Podría contarle cómo fue que entramos al apartamento, pero hay varios motivos por los cuales no lo voy a contar. El primero es que, tardaría unas veinte páginas en contárselos, y probablemente me metería en problemas legales. Así que omitiré esta parte del relato para hacer este texto más breve y proteger a mis fuentes.

Entramos al apartamento, había una mesa pequeña, y en ella, un plato hondo con una cuchara, quedaban algunos restos de cereal y leche seca en el plato. Tres sillas alrededor de la mesa, un sofá de los llamados lovesit y una televisión vieja, era todo lo que había en la estancia. Al fondo había un pasillo que conducía a la recamara de Ramón, la puerta estaba emparejada. Empujó la puerta y esta cedió lentamente con un rechinido. La cama estaba toda revuelta con sabanas, cobijas y algo de ropa. Del lado derecho estaba una guitarra en el suelo, estaba rota, sólo estaba unida por las cuerdas. Del otro lado junto a un librero ordenado alfabéticamente quedaba un pequeño escritorio con papeles revueltos y una laptop, encima una carta en la cual se podía leer. De: Ramón Valdivia Macotela.

Su padre leyó la carta, sus ojos ahora más cansados se inundaron de lágrimas, me dio dos palmadas en la espalda en señal de agradecimiento, hizo bola la hoja y la tiro al suelo, salió del departamento, me asome por la ventana para ver cuando se marchara. Al llegar a final de la calle, doblo a la izquierda. Me acorde de la carta y regrese para ver que decía. ¿Quieren saber qué contenía?
No se pierdan la continuación, en el mismo blog.

La maldición de Okamot (continuación)

3:24 am del jueves 26 de julio 2007.

"Dios ayúdame, creo que no soportare más. Salía todos los días de la escuela a la una de la tarde, pasaba a mi casa a dejar mi mochila, cambiarme el uniforme y después me iba a la tienda con mis abuelos para comer. Era mi rutina diaria, pero todo cambio un día como hoy, veinte años antes.

Una tarde como cualquier otra, pase a mi casa deje mis cosas, y me dirigía hacia la tienda, tres casas junto a la mía había una casa abandonada, era muy grande, el color de la fachada se podía adivinar que era gris, pues los arboles y las hiervas solapados por el tiempo le habían ganado terreno, nunca antes le había prestado atención, y aunque siempre hubo rumores de que estaba embrujada nunca me dio miedo. Pero ese día justo cuando iba pasando frente a la verja se comenzó a nublar y un viento helado rodeo mi cuerpo al punto que me estremecí, motivado por una fuerza sobrenatural me acerque a la verja y mire hacia dentro. De entre la hierba salió una criatura, parecía un joven, pero sería aventurado asegurarlo. Se notaba muy flaco, su piel era extremadamente blanca aunque por momentos se ruborizaba, el brillo de sus ojos había sido reemplazado por dos grandes ojeras, su cabello era desalineado, como una peluca, pero lo que más me impacto fueron sus brazos, estaban demasiado largos y temía que a cualquier lugar donde quisiera huir me hallaran.

Quede inmóvil por unos instantes, y él se acercaba, aunque lentamente no se detenía, y yo seguía sin moverme. Me tomo con muchísima fuerza por los brazos, sus manos estaban heladas, me miro fijamente a los ojos y me dijo –soy Okamot y te estaba esperando malnacido- abrió su boca dejándome ver unos colmillos agudísimos, escuche un aullido ensordecedor y una luz morada me cegó, sentí que algo golpeaba mi cerebro, y él desapareció, después... Después estaba tirado sobre la banqueta. Me levante rápidamente y corrí con mis abuelos. No les conté nada porque no sabía si lo que había pasado en verdad había pasado. El acontecimiento me perturbo algunos días, a la postre hice mi vida normal no obstante no volví a pasar por esa casa, al menos no sin correr.

Mi vida transcurrió normalmente hasta hace un mes, cada vez que intento dormir la imagen de Okamot invade mi mente, y el maldito aullido taladra mi cerebro. Cuando estoy despierto siento que algo se apropia de mí y me incita a realizar cosas que realmente no quiero hacer. Llevo mucho tiempo sin ser yo mismo. Okamot se apodero de mí hace mucho tiempo pero ha regresado y siento que esta vez no me dejara en paz hasta que acabe con él, esto vive en mí como un cáncer. Para matarlo debo acabar conmigo."
Cuando termine de leer la última palabra sentí un escalofrió que recorrió todo mi cuerpo, como si alguien todavía estuviera en ese cuarto. Avente la hoja y salí corriendo azotando la puerta de la entrada. Aunque se ha rentado varias veces ese departamento nadie ha permanecido en el mas de dos noches. De Ramón o de su padre nada se ha sabido.

lunes, 15 de junio de 2009

Selección a la mexicana


Existe una celebración católica denominada jueves de Corpus Christi, también se ha utilizado para hacer referencia a una matanza ocurrida en México en 1971, pero no voy hablar de eso en esta ocasión. Esta celebración como su nombre lo dice, se da en jueves, pero no cualquier jueves, es el jueves que sigue al noveno domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio norte, (¡asupinchemadre! así o más difícil).
Como ya les he contado, nací y crecí hasta los 10 años en la colonia Guadalupe Tepeyac, y como es una colonia muy católica tiene su iglesia, y esta iglesia se llama Corpus Christi, y cada año, el jueves de corpus (que ya explique cuando es, no me estén chingando), organizan una feria, con juegos mecánicos, antojitos, etc. para que convivamos todos los colonos y uno que otro colado. Según recuerdo, la feria junto con la navidad eran los eventos más esperados en mi infancia.
Era la oportunidad idónea para, estrellarle huevos rellenos de harina de manera impune o casi impune al chámaco odioso de la colonia, disparar pistolas y/o escopetas de balines, comer porquerías, dormirse hasta tarde y el más valiente, subirse a la temida Canoa Cracatoa. La Canoa era el juego más innovador para el año de 1991 aproximadamente. Seguimos visitando la feria, año con año, hasta que nos mudamos de colonia, y aunque la colonia Industrial también tenia feria, no era lo mismo.
Este año regrese a vivir a la Guadalupe Tepeyac, esta semana fue el jueves de Corpus Christi y después de 13 años regrese a la feria. ¿saben cuál era el juego más nuevo? (maldita sea, ustedes lo saben todo) En efecto era la Canoa Cracatoa. Toda la feria era igualita, en el mejor de los casos sólo tenia pintura semi nueva. No había nada de inversión en nuevos juegos, lo único que había evolucionado eran los visitantes, nos habíamos hecho un poco más viejos. Algunas teorías económicas dicen que, aunque un negocio no reporte grandes beneficios hay que invertir en innovación para diferenciar el producto y ganar más mercado, o en el peor de los casos mantener la porción de mercado antes ganada, pero esto no ocurre en México. En México hay empresarios ricos y empresas pobres, negocios a la mexicana.
El domingo mientras veía el partido disputado entre la débil selección de Nueva Zelanda y la mejor selección del mundo, es decir la de España, me preguntaba ¿Por qué México no tiene una selección como la de España? Vinieron a mi mente todo clase de respuestas como las siguientes: 1) México tiene muchos extranjeros en posiciones claves en su liga local. España también, si no me creen, vean al Real Madrid. 2) Necesitamos un entrenador de primer mundo, que no tenga los vicios de fútbol mexicano. ¡Madres! ya lo tuvimos. 3) Ya sé, ya sé, debemos tener jugadores en clubes europeos. Pero de verdad que jueguen no sólo que entrenen.
Así me puedo seguir con preguntas y respuestas que se escuchan siempre en todos lo medios, pero que flojera. La verdad es que si no tenemos una selección como la de España, es porque la gente que dirige el fútbol son unos mafiosos, que pone por delante lo intereses económicos a los futbolisticos, sin reparar en que el producto que se vende es fútbol, y tarde o temprano el consumidor lo va a reclamar. Las dos empresas que más dinero le meten al fútbol (Televisa y Tv Azteca) se han caracterizado por hacer productos con bajísima calidad, léase reality shows, pero que de alguna manera logran colocarlo en el mercado. ¿Por qué no gusta comprar mierda? Mientras tengamos jugadores de tan poco carácter, no voy a poner ejemplos, todos sabemos cuales, y las convocatorias a la selección las hagan al contentillo de promotores como Guillermo Lara, Carlos Hurtado y José Manuel Sanz, para inflar el precio de los jugadores que ellos promueven, entonces tendremos empresarios y promotores millonarios, y selección a la mexicana.

lunes, 8 de junio de 2009

Si Al Voto Blanco

Sólo es sujeto a la decepción aquella persona que espera algo de alguien, justificada o injustificadamente. pensaba acerca de eso porque una chica que siente atracción hacia mí, cuidaba que yo no me percatara de algunos detalles de su actual vida amorosa mientras contestaba algunos cuestionamientos que le hacían sus amigas. yo no esperaba nada de ella, pero he tomado en cuenta su discreción, en la era del exhibicionismo, nada comunica tanto como un secreto que se mantiene como tal.
Cuando uno decepciona a otra persona, no sólo esta dañando su propia imagen, también está menoscabando a la otra persona. Es como si una pequeña parte de la persona que uno admira viviera dentro de nosotros, y cuando nos decepciona, esta pequeña parte muriera muriendo con ella una parte de nosotros.
El próximo 5 de julio, en México, habrá elecciones para diputados locales; federales y delegados. Hay una fuerte campaña a favor de anular el voto, o voto blanco como se le conoce. Según la profesora investigadora María Amparo Casar, esta medida tiene nula efectividad, argumenta que a los partidos políticos no les importa la forma de llegar al poder, siempre y cuando estén en el. Declara: hay que castigar al partido político en el poder votando por otro.
No estoy de acuerdo, si quiero castigar al PAN y PRD ¿entonces tengo que votar por el PRI? Una institución que está dirigida por un criminal. Manlio Fabio Beltrones, cuya carrera política esta relacionada a gente como Fernando Gutiérrez Barrios, titular de la Dirección Federal de Seguridad, policía conocida por desaparecer gente, y de José Antonio Zorrila Pérez, que en su destacada carrera presume de ser quien tomó el lugar de Don Fernando en la DFS; asesino intelectual del periodista Manuel Buendía y principal tapadera del narcotraficante Rafael Caro Quintero. Pero no son sólo los amigos de Beltrones, él también tiene sus medallas. en 1994 fue el encargado del traslado de Mario Aburto Martínez, asesino confeso de Luis Donaldo Colosio. Versiones periodísticas señalan a Beltrones como el artífice de la limpia de evidencia del complot político en contra del interfecto.

Votar por el PRI sólo es una opción, también se puede votar por Nueva Alianza, encabezados por la infame Elba Esther Gordillo y el Hazmerreir Jorge Kahwagi, o podemos votar por cualquiera de lo partidos políticos pequeños para que obtengan el mínimo requerido para mantener su registro y los contribuyentes sigan manteniendo a una bola de vividores que se dedican a la politiquería.
Una encuesta realizada por la Universidad Iberoamericana y la UNESCO señala que el 27% de los mexicanos estarían dispuestos a sacrificar el derecho a sufragar por una mejor economía. ¿Quién puede ostentar la libertad de elegir a sus gobernantes, si la economía nos hace esclavos de la miseria? Los mexicanos están decepcionados, y algo en nosotros se esta muriendo. Cuando un organismo se siente amenazado de muerte, puede reaccionar de forma muy violenta, espero y no se llegue a ese extremo. Los mexicanos no queremos un trabajo en el circo llamado política, en especial cuando la única vacante es la de payaso.