domingo, 31 de mayo de 2009

¿Otra Mundet?


Rebeca, o Beca como todos la llaman, es una estudiante de veintitantos años, responsable, comprometida, luchadora y siempre dispuesta a conseguir lo que quiere. No es hermosa, pero sus leves asimetrías hacen que adquiera una belleza especial, casi hipnotizante. Su cuerpo es esbelto y pequeño, que incita una mezcla de lujuria y ternura. Beca posee características que la hacen una mujer excepcional, pero como todas las personas, hay cosas que simplemente no soporta, una de estas cosas es la Mundet roja.


Una tarde después de asistir a clases y antes de entrar al trabajo, Beca decidió ir a comer a un puesto de quesadillas que le quedaba de paso, -Buenas tardes señora, me da dos de hongos con queso, una de carne y un Jarrito de naranja, por favor- se sentó en la barra frente a la cocinera. iba a la mitad de la segunda quesadilla, cuando le dio el primer trago a su refresco y lo coloco al frente del lado derecho. Posteriormente llegó un hombre, de esos que han intentado ahogar sus penas en alcohol, y se convirtieron en una pena para la sociedad. Se Sentó en el banco contiguo a la derecha de Beca, y pidió una Mundet roja.


Rebeca giró cuarenta y cinco grados hacía la izquierda para terminar sus quesadillas para no tener que respirar el aliento fétido del hombre que sólo esperaba a que la muerte le hiciera el milagro de ir por él. Beca terminó sus quesadillas y estiro el brazo derecho para alcanzar su refresco y ayudarse a tragar el último bocado. Cuando el líquido pasaba por su lengua lo único que pudo decir fue: -¡Asumadre! es Mundet roja-.


Así pasa en la vida, hay cosas que simplemente no soportamos y nos las tenemos que tragar. Como aquel dicho popular "Al que no quiere sopa, plato doble" y te puede amargar esa comida, lo importante es que no te amargue todas las comidas, hay que sonreír (mostrando la boca roja, seña inequívoca de que le diste un tragote a esa Mundet roja) contárselo a quien más puedas y seguir adelante.


A mí sólo me queda decir: Siento una profunda nostalgia por tu ausencia, pero aún provocas en mí una sonrisa por tu existencia. Estoy enamorado y no soy correspondido, pero todavía soy feliz.