En tiempos recientes se respira
violencia en el ambiente. En el imaginario colectivo del centro del país
tenemos a los estados del norte como los más violentos, incluso publicaciones
internacionales han comparado la violencia de ciudad Juárez con la violencia concebida
en oriente medio. Desde hace 7 años aproximadamente, la respuesta que se da a
esta oleada de violencia cae en el lugar común: El narcotráfico; la estrategia
del gobierno en contra del crimen organizado; impunidad; corrupción y la
incapacidad del gobierno mexicano para generar oportunidades de desarrollo y de
una vida digna para los mexicanos.
Creo que esas explicaciones son
insuficientes, pues si analizamos estos cuestionamientos nos podemos percatar
que México ha participado en el mercado internacional de drogas desde hace 50
años por lo menos. La impunidad y corrupción no es algo nuevo para los
mexicanos, de hecho podríamos decir que es parte de nuestros usos y costumbres.
Finalmente, la falta de desarrollo económico tampoco debería ser una respuesta,
pues desde hace 40 años la economía mexicana no crece a los niveles requeridos
y por si no fuera poco hemos enfrentado crisis recurrentes: 1982; 1986; 1995;
2001 y 2009. La hipótesis que desarrollare en este texto es que la posibilidad
de comprar armamento de alto poder ha generado la violencia que hoy vivimos.
Según lo reportado por las
autoridades mexicanas, hasta hace 10 años la mayor parte de los delitos se
cometían con armas punzocortantes. Hoy día el 67.7% de los delitos están
asociados con armas de fuego. La política del Estado mexicano respecto a las
armas de fuego no ha cambiado, es decir, sigue siendo prohibitivo portar armas
de fuego, exceptuando para ciertas personas y en calibres específicos. Esto nos
hace pensar que las armas se importan de manera ilegal. ¿Dónde se importan
estas armas? Estados Unidos parece la respuesta más atinada por las siguientes
razones: 1) cercanía geográfica. 2) La gran cantidad de flujo comercial que
México tiene con el vecino país. 3) Estados Unidos es el mayor exportador de
armas de fuego en el mundo.
Durante la administración del
Presidente de Estados Unidos William Clinton, se aprobó la Federal Assault
Weapon Ban (AWB) con la finalidad de detener, por 10 años, la producción de
armas de asalto para uso civil. En 2004 el Congreso de Estados Unidos decidió
no renovar la AWB y esto trajo como consecuencia mayor disponibilidad de armas.
El 2004 es un año crucial para el análisis, pues la accesibilidad por parte del
crimen organizado, de tener armas de alto poder les permitió cambiar su
posición respecto al gobierno, es decir, si antes evadían la ley y
extorsionaban a la autoridad, ahora podían enfrentarla directamente y también
enfrentar a otras organizaciones (competidores) para apropiarse de una parte
más grande del mercado y hacer a su organización más poderosa. Hay que tener
presente que los mercados ilegales tiendes a ser monopólicos y la condición
fundamental para ser la organización dominante es la violencia. Quien tiene
mayor capacidad para usarla o para amenazar con usarla tarde o temprano se
impone a las demás.
El tener dos frentes abiertos (el
gobierno y otras organizaciones criminales) propició que los carteles
requirieran de gente especializada en la violencia (sicarios) y estos a su vez
se empoderaron lo cual ha llevado a una escalada de violencia sin precedentes
en nuestro país. A continuación presentó dos gráficas sobre la producción de
armas de asalto en Estados Unidos, y otras dos de homicidios y secuestros en
nuestro país. Fueron elaboradas con datos disponibles en internet del Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and
Explosives (ATF) y por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP)
respectivamente.

Podemos ver que hay una fuerte
correlación entre la producción de armas y los delitos de alto impacto como son
el homicidio doloso y el secuestro. Tanto en la producción de armas como en los
delitos ya mencionados, observamos que desde el año 1998 hasta el 2004 hay una
estabilidad incluso podríamos hablar de una reducción en los delitos. Pero en
el año 2004 justo cuando expira la AWB, La producción de armas de asalto tiene
un ligero aumento, así mismo los delitos. Es en 2007 cuando la producción de
armas y los delitos tienen un aumento significativo, esto coincide con el
anuncio de la estrategia nacional contra el crimen organizado por parte del
Gobierno Mexicano.
Haciendo inferencia sobre los
datos y lo percibido por la sociedad, podemos decir que cuando aumentan de
forma exponencial los homicidios, la capacidad física y técnica para que estos
sean investigados se ve rebasada, esto propicia impunidad e incentiva a las
personas a cometer crímenes de alto impacto. Pero no sólo a los sicarios, sino
también a las personas comunes se les incentiva a cometer delitos cada vez más
violetos, pues cuanto más violeto es un delito más parece obra del crimen
organizado y esto es una respuesta suficiente para que las autoridades cierren
el caso y sólo se limiten a decir, fue un ajuste de cuentas.