La patria es el lugar, ciudad o
país en que ha nacido una persona. Algunos escritores como Jorge Luis Borges y
Virginia Woolf han rescatado de la antigüedad clásica el término matria para
referirse a la propia tierra de nacimiento pero también a la tierra del
sentimiento, es decir, el lugar, ciudad o país que una persona adopta como
propio (especialmente si no ha nacido ahí) por tener una mayor simpatía que con
su patria. Los ejemplos abundan, cuenta la leyenda que Agustín Lara nació en
Veracruz, aunque por anécdotas se sabe que esto no es verdad, sin embargo el
adoptó a Veracruz como su matria, asimismo escribió la canción Granada sin
siquiera haber conocido la ciudad, sólo por la simpatía que sentía por ese
lugar. Hugo Sánchez nació en la ciudad de México, pero si le preguntáramos
dónde se siente más querido y al escuchar el acento de su respuesta no
tendríamos dudas de que es madrileño.
Entonces si existe una
denominación para el lugar en que nacimos y otro para el lugar que nos gusta,
yo propongo que tengamos un término para definir de dónde proviene nuestro
comportamiento. Hace unos años tenía la teoría de que nuestros sentimiento
podrían tener un idioma diferente a la lengua materna, me explico, mi lengua
materna es el español y en general soy bastante parco para expresar mis
sentimientos, me cuesta mucho trabajo hacerlo, pero que pasaría si supiera
hablar alemán, ruso, o cualquier otra lengua tal vez en esa no me costaría
trabajo expresarme. Pues bien eso es sólo una teoría y tal vez nunca la pueda
demostrar pero de lo que hoy estoy seguro es que nuestro comportamiento podría
tener una patria diferente a la de nuestro cuerpo y lo sé porque mi
comportamiento no es mexicano.
Los amigos siempre están
convocados al echar unos tragos como ceremonia nacional del perdón: reprobamos
el examen, nos corrieron del trabajo, la novia nos abandono. Sería simplista
afirmar que al mexicano le gusta el fracaso, esto es más sofisticado, el
mexicano sabe que todo en lo colectivo se vuelve grandioso. La vida social del
mexicano es deficiente porque depende de normas que no observa, en cambio la
vida comunitaria es un vergel porque depende del afecto que exagera ¿Para qué
ser pragmáticos si podemos ser querendones?
Reunidos en la promisoria fiesta, se borra la motivación que nos llevo ahí. Pero si creen que estoy exagerando tengo pruebas recientes y se vieron en la televisión a nivel nacional. Hace poco el Papa Benedicto XVl visitó México, la última noche que pasó en nuestro país se improviso una fiesta y le llevaron mariachis para “celebrar”. El colmo de la fiesta fue cuando los músicos interpretaron El mariachi loco, entonces el festejado paso a un segundo plano, estar en compañía se convirtió la motivación absoluta del acto.
La alegría del mexicano no se ve afectada por el resultado. Por cierto, mi comportamiento creo que es de Finlandia o un lugar de esos depresivos.

