Casablanca, película clásica de
la década de los cuarenta, nos cuenta una historia a partir de un capricho del
destino que se empeña en reunir a antiguos amantes que no tenían que haberse
conocido. Ilsa Lund, una mujer noruega se casa con Victor Laszlo un hombre
checoslovaco en Paris. Sus vidas habían sido empujadas a Paris por la vorágine de
la Segunda Guerra Mundial. Al tiempo Ilsa cree a su esposo muerto y conoce a
Rick Blaine, un americano que había participado en la Guerra Civil Española y
que también estaba en Paris en calidad de desplazado. Ilsa y Rick tienen una relación
amorosa que es fracturada cuando Rick tiene que huir de Paris ante la inminente
invasión de los nazis e Ilsa descubre que su esposo no está muerto.
La película es entrañable y el
ritmo de la historia, a pesar de los años, es muy ágil. Además es aderezada por
una canción hermosa As time goes by, que
es un personaje en sí y muy importante en la película.
Al final de la película cuando
Rick tiene que decir adiós definitivamente a Ilsa le dice –Siempre recordaré
Paris- esto es en la versión doblada al español. Me pareció una frase muy
bonita, días después volví a ver la película, ahora en ingles y descubrí que la
línea original de Rick es –We’ll always
have Paris- esta última me parece más hermosa y acertada. Pues la primera
es en singular, además un recuerdo no siempre es deseable. Creo que un recuerdo
es una especie de lugar metafísico en la mente de una persona, que algunas
veces causa tanto dolor que terminamos clausurándolo a fuerza de no mencionar
su nombre.
En cambio en la versión original
cuando dice –Siempre tendremos Paris- habla en plural, la hace partícipe, la
hace cómplice, se reconcilia con su pasado y la invita a que se reencuentren
por siempre en el terreno de lo imaginario, evocando el tiempo y espacio que
sólo les perteneció a ellos, donde fue posible su amor. Así queda la absurda
esperanza que mientras ella piense en él su amor no vivirá sólo en el recuerdo,
también lo hará en el futuro.
Porque cuando la pena se llama
pena y mi amor se llama mi amor, entonces se va sintiendo cada vez menos y
recordando cada vez más. Pero qué otra cosa es el recuerdo sino el idioma de
los sentimientos, un índice de caras, un calendario con marcas en el corazón
que dejaron las experiencias. A mí me gustaría saber ¿siempre tendremos Paris?