miércoles, 19 de junio de 2013

Javier Marías un escritor imperdible.


 

Intriga, celos, amor, odio, pasión, esperanza, nostalgia, alegría son algunos de los sentimientos que evocan los textos de Javier Marías. No conozco mucho de su obra, apenas cuatro libros (Los Enamoramientos, Tu rostro mañana; fiebre y lanza, baile y sueño, veneno y sombra y adiós) pero sin duda es un escritor entrañable.

 

Su prosa se caracteriza por tener un ritmo constante, no es vertiginoso pero nunca deja de pasar algo interesante, es casi teatral (tres o cuatro escenarios) si no fuera porque la mayoría de las cosas ocurren en la mente del protagonista y esto es justo lo que lo hace próximo a sus lectores, ¿Por qué quién no que haya estado enamorado se pasa un montón de tiempo desenredando una madeja de hilos que se antoja imposible y que la mayoría de las veces tiene nombre propio?

 

Parafraseando a Gabriel García Márquez, el amor contrariado es el motor que mueve al mundo y esto es lo que motiva a los protagonistas de Javier Marías. Son tremendamente cerebrales e interpretativos, cazadores de un gesto, una palabra que no fue dicha, acaso insinuada pero que diga más que el propio mensaje. Coloca al lector ante un espejo cruel, sin filtros, tocando tópicos tan profundos con la levedad de la cotidianidad.

 

Iniciaba un capítulo y muchas veces sus palabras me tocaban sentimientos profundos y descubría que ya estaba divagando sobre mi vida. En ciertos aspectos me recuerda a Milan Kundera. Escritores muy cercanos al lector cuyo discurso es intelectualmente envidiable pero que hablan de un tema que unifica a la especie, el amor.

 

Definitivamente Javier Marías es un escritor imperdible que además dialoga con otras artes y escritores, en especial con William Shakespeare de ahí el título de su libro. En la segunda parte del Enrique IV al momento en que el flamante príncipe accede al trono tras la muerte del padre, príncipe heredero Harry, cuando aún no ha abandonado su vida disoluta, así se dirige a Poins el personaje que lo acompaña. –what a Disgrace is it to me to remember thy name or to know thy face tomorrow- (qué deshonra es para mi recordar tu nombre o conocer tu rostro mañana). contra todo pronóstico Enrique V corta de raíz con su pasado. En vez de recibir privilegios, el histrión que había compartido con el nuevo rey tantas juergas es condenado al destierro. Esto hace referencia a caer en desgracia de la mano de alguien muy querido, sin haberlo sospechado antes.